La cruzada albigense (denominación derivada de Albi, ciudad situada en el suroeste de Francia), también conocida como cruzada cátara o cruzada contra los cátaros, fue un conflicto armado que tuvo lugar entre los años 1209 y 1244, por iniciativa del papa Inocencio III con el apoyo de la dinastía de los Capetos (reyes de Francia en la época), con el fin de reducir por la fuerza el catarismo, un movimiento religioso calificado como herejía por la Iglesia católica y asentado desde el siglo XII en los territorios feudales del Languedoc, favoreciendo la expansión hacia el sur de las posesiones de la monarquía capetana y sus vasallos.

La guerra, que se desarrolló en varias fases, se inició con el enfrentamiento entre los ejércitos de cruzados súbditos del rey Felipe Augusto de Francia con las fuerzas de los condes de Tolosa y vasallos, provocando la intervención de la Corona de Aragón que culminó en la batalla de Muret. En una segunda etapa, en la que inicialmente los tolosanos alcanzaron ciertos éxitos, la intervención de Luis VIII decidió la sumisión del Condado certificada por el Tratado de París. En una prolongada fase final, las operaciones militares y las actividades de la recién creada Inquisición se centraron en la supresión de los focos de resistencia cátara, que, desprovistos de sus apoyos políticos, terminaron por ser reducidos. La guerra destacó por episodios de gran violencia, provocó la decadencia del movimiento religioso cátaro, el ocaso de la hasta entonces floreciente cultura languedociana y la conformación de un nuevo espacio geopolítico en Europa occidental.
(Wikipedia)
El catarismo es una forma religiosa que cree en la existencia de dos principios: el principio del Bien y el principio del Mal. Por lo tanto, forma tronco común con todas las religiones llamadas dualistas, y es en ellas donde hay que buscar sus orígenes.
Los cátaros creían en la reencarnación como medio de perfeccionamiento para poder regresar al mundo del espíritu. ¿De dónde tomaron esta creencia? Parece ser que se basaron en dos fuentes. Por una parte, en el budismo, fue incluido por los maniqueos en su doctrina sincrética. Y por otra parte, en el druidismo, que tuvo uno de sus focos más importantes de implantación en la región del Garona, al igual que los cátaros posteriormente. Pero no solo compartían con los druidas la creencia en la transmigración de las almas y en la reencarnación tras la muerte. También aceptaban ambos la práctica de suicidios sagrados.
Uno de los puntos más delicados en lo referente a los antecedentes y orígenes cátaros es su relación con el cristianismo. Para unos, el catarismo, al igual que el valdinismo, contemporáneo y coterráneo suyo, es simplemente una herejía más dentro del cristianismo. Para otros, sin embargo, se trata de una religión al margen de la cristiana, que tiene con ella algunos elementos en común.
Aceptan la figura de Cristo, pero niegan rotundamente que fuera un hombre de verdad. Jesús, puesto que es Hijo de Dios, o al menos su mensajero, no pudo tener ninguna relación con el mundo de la materia. Para los cátaros, su encarnación no es, pues, más que un símbolo. Por lo que se refiere a la misión de Jesús, esta consistía en revelar a los hombres que, adorando al Creador, a ese personaje terrible que describe el Antiguo Testamento, era en realidad a Satanás al que rendían homenaje sin saberlo.
(http://filosofia.nueva-acropolis.es/2010/el-pensamiento-cataro/)
Esenios
Evidencias de presencia de esenios en Qumran sobre el año 135 a.C.
El esenio Judas profetiza la muerte del macabeo-asmoneo Aristóbulo rey judio del 104 al 103 a.C.
Después de la guerra de los macabeos triunfo el separatismo (observancia estricta de la Ley Mosaica) entre los tres partidos: saduceos, fariseos y esenios. Estos últimos, antes del 76 a.C., rompieron con las demás y criticaron su laxitud.
El esenio Manaem tenia el don de prever el futuro, y cuando el joven Herodes hiba a la escuela, Manaem lo miró atentamente, y lo saludó dándole el título de Rey de los Judíos, lo cual se hizo realidad en el año 37 a.C., por lo que Herodes I El Grande sentía respeto por los esenios y los liberó del juramento de fidelidad que le impuso a la población. Protegidos por Herodes El Grande, realizaron campañas de misión y fundaron comunidades en casi todos los poblados de Judea.
Durante el reinado de Arquelao, hijo de Herodes i el Grande (4 a.C. al 6 d.C), un esenio llamado Menahem fue Jefe del Tribunal del Sanedrin renunciando y siendo sustituido por Shammai. Mientras, que otro esenio, llamado Simón interpreta el sueño de Arquelao sobre el fin de su reino.
Sus seguidores ascendieron a unos 4 000, pero los grupos individuales, que vivían por lo general en guetos o en las afueras de los pueblos no pasaban de 200 miembros.
La guerra con Roma (66-70 d.C.) acabó con estas comunidades, donde los esenios fueron sometidos con todo instrumento de tortura siendo retorcidos, destrozados, quemados, etc. para blasfemar de su Legislador o comer alimentos prohibidos, sin adular a sus perseguidores, ni derramar lágrimas. Sonriendo en la agonía y perdonando a sus torturadores, exhalaron el alma con júbilo, pues confían que la recibirán nuevamente.
Los sobrevivientes se habrán integrado en las distintas agrupaciones judeocristianas y judías. Algunos pueden haberse aliado con la iglesia de Jerusalén, que huía también de las tropas romanas (cerca 70 d.C.), pero la secta como tal desapareció.
http://www.ecured.cu/Esenios
Cristianos prenicenicos
Tal y como aparece recogido en numerosas citas del Nuevo Testamento, así como en otros textos cristianos del primer siglo de nuestra era, los primeros cristianos generalmente utilizaban y reverenciaban la Biblia Judía como su libro sagrado, fundamentalmente a través de las traducciones griegas (Septuaginta) o arameas (Targum), buena parte de las cuales están escritas en forma narrativa donde “en la historia bíblica Dios es el protagonista, Satán (o las personas o poderes malignos) son el antagonista, y el pueblo de Dios es el agonista“.5 6
A medida que el canon del Nuevo Testamento se desarrolló, las Cartas de San Pablo, los Evangelios canónicos y varios otros textos fueron también reconocidos como escrituras y textos sagrados para ser leídos en la iglesia. Las cartas de Pablo, especialmente la Epístola a los Romanos, establecieron una teología basada en Cristo antes que en la Ley Mosaica, pero la mayor parte de las denominaciones cristianas todavía consideran las “prescripciones morales” de la Ley Mosaica, como los Diez Mandamientos, el Gran Mandamiento y la Regla de Oro como relevantes. Los cristianos primitivos demostraron un amplio catálogo de creencias y prácticas, buena parte de las cuales fueron posteriormente rechazadas como heréticas.
(Wikipedia)
Gnosticismo
El Gnosticismo, doctrina filosófico-religiosa de los gnósticos, es la enseñanza basada en la gnosis, término griego que significa literalmente conocimiento. Obviamente, en este caso, se trata del conocimiento sagrado (o Sophia).
Durante mucho tiempo, fue mostrado como una herejía, una simple secta del cristianismo: primero habría existido el cristianismo, con su teología, y solo después habría surgido la herejía gnóstica. Von Hartman, un historiador alemán de finales del siglo XIX, aún consideraba que los gnósticos, interpretando la doctrina cristiana a la luz de la filosofía griega, distorsionaron aquel mensaje y propagaron formas falsas de la enseñanza cristiana.
Con el desarrollo del estudio de la Historia de las Religiones, esta perspectiva fue abandonada, pasando a dejar clara y resuelta la idea de que el gnosticismo es un fenómeno básicamente precristiano y un movimiento religioso independiente. En el comienzo del siglo XX, Wilhelm Bousset declaró que “el gnosticismo es antes que nada un movimiento precristiano con raíces en sí mismo. Deberá por tanto ser entendido (…) en sus propios términos y no como una excisión o derivado de la religión cristiana.”
Walter Bauer publicó en 1934 una obra que reconocía que “originalmente, ciertas manifestaciones de vida cristiana que los autores de la Iglesia denuncian como herejías, no habían sido nada de tal género, siendo por el contrario las únicas formas de la nueva religión; esto es, en esas regiones, eran simplemente el cristianismo”.
http://lagnosisdevelada.org/documents/cristianismo_y_gnosticismo_i.html
Los descubrimientos de Nag-Hammadi
En 1945, un campesino encontró, en Namag-Hammadi, una pequeña localidad del Alto Egipto, un gran jarro de cerámica conteniendo 12 libros de papiro encuadernados en cuero. En total fueron descubiertos 52 textos. Después de largas investigaciones, los estudiosos llegaron a la conclusión de que los papiros tenían cerca de 1500 años y eran traducciones en copto de manuscritos aún más antiguos. Las fechas de los textos originales están estimadas entre los años 50 y 180 de nuestra Era.
Se cree que los manuscritos fueron enterrados alrededor del siglo IV, cuando, en la época de la conversión del Emperador Constantino, los obispos católicos pasaron al poder y desencadenaron una campaña, por momentos muy violenta y falta de escrúpulos, contra las llamadas herejías.
El descubrimiento de estos textos inició una época de investigación completamente nueva, iluminando las raíces y los orígenes del Cristianismo, que difieren de la versión que el poder vigente quiso hacernos llegar. La mayor parte de esta literatura es netamente cristiana; sin embargo, algunos textos se aproximan a la tradición judáica y otros a las tradiciones hindú y budista. En su conjunto, tales escrituras apuntan a la idea de que los gnósticos fueron los primeros y verdaderos cristianos, encontrándose entre aquellos que mejor comprendieron el mensaje más profundo del Señor.
http://lagnosisdevelada.org/documents/cristianismo_y_gnosticismo_i.html
Quise incluir, sin comentarios de mi parte, varias opciones acerca del tema. Un buscador de la verdad tomaria partido por la version que resultara mas creible para él, pero, continuaria buscando la verdad. Un cristiano regular seguira creyendo en la version de la iglesia, la que le han enseñado de niño, aún cuando se caiga por evidente que es una version utilizada para manipular a la sociedad. La programación matrix se ha ocupado de que muchas personas se nieguen a buscar por sí mismos, otras se detienen ante lo primero que les satisface. El miedo a descubrir nuevos horizontes, la atadura a viejas traperias, hacen de estas personas los sustentadores de la ignorancia fundamental. Una pena porque a veces son gente muy inteligente y la verdadera enseñanza del cristianismo tiene mucho que ofrecer a favor de la evolucion de nuestra especie.
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