escaniapobresNo es el resultado de la caída de un asteroide, ni de una explosión nuclear, ni de la pérdida del campeonato mundial de fútbol… Es el efecto de la crueldad humana…

Las crisis económicas tienen nombre y apellido, tienen ganadores y perdedores, depredadores y víctimas. Algunos de estos nombres están comenzando a aparecer al ser llevados a juicio… esperamos que no se olviden de ninguno.

La caída de los bonos de préstamo es uno de los parámetros estratégicos más comunes que acompañan o producen estas crisis.

Con una estrategia sencilla y rápida, algunas casas que operan con bonos internacionales deciden hacer dinero rápido. Venden bonos de determinado país a un precio alto. Luego corren la voz de que el país está en quiebra y no pagara sus bonos. Como consecuencia los bonos pierden valor. Allí mismo ellos los compran a un precio bajísimo para entregárselos a sus compradores iniciales. Resumiendo; venden a 90% y compran a 45%.

Obviamente para hacer esto deben poder vender valores que no poseen, pero esto es normal en casas de inversión y bancos.

Luego tenemos la Corporación del Tesoro de los EU, que fabrica dólares al 1% de costo. Cada vez que esta corporación cobra sus honorarios, se produce una gran iliquidez y el gobierno compra menos, con lo cual se produce recesión.

Otras crisis se asocian al costo del petróleo crudo, al valor del trigo, de las armas de alta tecnología, etc.

Es decir… ninguno de estos ¨negocios¨ tiene nada que ver con el trabajador común… o al menos eso cree el trabajador común.

Tengamos en cuenta que las pérdidas originadas en bonos de préstamo (mayores al 60% del valor de esos bonos), el costo de la producción del dólar o cualquiera de las otras variantes, resulta en valores multimillonarios, capaces de hacer tastabillar a un país completo… de no ser porque SIEMPRE hay un pagador asegurado… y ese eres tú.

A la larga la crisis se resuelve… mágicamente… a costa del dolor y la muerte de millones de personas comunes.

Dicen que en la antigüedad los esclavos romanos estaban orgullosos de ser esclavos de ese imperio, como hoy lo están los trabajadores de cualquier país, especialmente los que habitan naciones ricas.

Pero orgullosos o no… un esclavo es un esclavo, y si antes la ecuación se resolvía prohibiendo al esclavo tener propiedades, hoy se resuelve quitándoselas cada cierto periodo de tiempo.

Ellos manejan nuestro derecho a tener propiedades, vacaciones, ropa digna, salarios equitativos… y hasta el de estar vivos o no…

Si se te ocurre revelarte en forma violenta, no harás más que justificar que desaten los mecanismos de ley y orden ideados por ellos para protegerse.

Si solo hablas o escribes, te va a ir mal económicamente y es posible que te maten de alguna forma si molestas demasiado.

Puede ser un robo, envenenamiento o hasta cáncer… ellos tienen todas las formas posibles de darte muerte o dejarte fuera de combate.

Debes, obligatoriamente, seguir envuelto en los juegos de pelota, las películas carentes de imaginación, las lecturas chatas de los best sellers, la TV… o te aburriras hasta la indecencia.

Por lo pronto, si reflexionas agudamente sobre las crisis económicas y no te subes a su tren de miseria, es posible que, con el tiempo, aprendamos a que no nos toquen, como sucede en algunos países donde el pueblo tiene un alto nivel cultural.

Mientras tanto, seguiremos a la deriva de las voluntades de estos cadáveres vivientes, líderes de las iglesias oficiales y corporaciones financieras y de seguros.

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