Mi maestro me enseñó a no angustiar el corazón de las personas, lo cual sucede cuando las movilizas en grado tal que sus creencias se ven afectadas. Pero, al mismo tiempo, me mostró la importancia de REFUTAR LAS FALSAS CREENCIAS, porque conducen al creyente al error y al infierno. No un infierno caliente, sino uno donde se pierde el rumbo y la energía que necesitamos para liberarnos.

jesusUna creencia es falsa cuando no hay suficiente material escrito que sea coherente y pleno de sabiduría, cuando no produce hombres sabios a través del tiempo o cuando es tan nueva que no ha tenido tiempo de producirlos.

Durante 2.000 años se tomó la figura del maestro Jesus, se tergiversaron sus enseñanzas, se borraron y anularon escrituras y se crearon bases falsas anidando en religiones antiguas como la griega, la hebrea y la sumeria, para producir un híbrido que, además, produjo infinidad de cismas, guerras, persecuciones y asesinatos.

Contrapone con creencias como la budista que tiene 12.000 sutras y ha producido miles de hombres sabios y santos. Se contrapone con la vedanta, que se basa en libros antiquísimos, preservados textualmente y que, también, ha producido gran cantidad de hombres sabios.

No nos confundamos, no rechazo al cristianismo, sino a la forma obsoleta y manipuladora que ha tomado su difusión popular y a la oscura que se entronizó en los recintos secretos de la Iglesia.

En su versión romana se ha convertido en refugio y justificación de las clases pudientes y poderosas que intentan lavar así su evidente falta de humanidad. En las versiones populares es un mamarracho incongruente e irrespetuoso, pues la verdadera enseñanza está tan lejos de sus mentes e intenciones que lo que reciben no hace más que cristalizar sus errores y malos sentimientos.

La documentación existe, pero nadie la consulta. Pareciera que la verdad les va a causar dolor y la verdadera misión e imagen del Kristos los fulminará como el rayo.

Los cristianos gnosticos, coptos y esenios, son insultados, objeto de burlas, e incluso segregados de los ambientes donde esta gente ignorante se ha enseñoreado.

Ellos crucifican a Jesus con cada misa e invocan al Señor del Mundo, contradiciendo las expresas enseñanzas del maestro.

Yo voy a refutar siempre. Refuto por amor. Refuto para que tengan una oportunidad. Refuto porque es mi misión.

Sin embargo, mi voz jamás estará sustentada en acciones perversas como las de la Santa Inquisición, la reclamación de diezmos,  la segregación, la persecución, tortura o crimen…

Mi voz es la de un hermano con memoria que, amorosamente, os dice: “Eh!… hay mucho por aprender… no necesitas humillar tu espíritu…”

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