Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra. La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas.
Casi todos en este mundo coinciden en que la luz es buena y la oscuridad representa al mal. Los hombres primitivos se protegían por las noches con fuegos y refugios, no sólo de los depredadores, sino también de los demonios.Después de todo, Dios hizo la luz y despejó las tinieblas.
Hay ángeles de luz y los de oscuridad son demonios. Las personas anhelan convertirse en seres de luz. La luz despeja la ignorancia. Los que se liberan, se “iluminan”.
Todos sabemos cómo obtener electricidad y su uso, pero no sabemos qué es. Decimos que “producimos” energía, pero esto es inexacto. La energía no se produce, “es” desde siempre y para siempre, nosotros la acumulamos, la atraemos y la manifestamos en forma de luz y calor; pero no la producimos.
¿Dios creo la electricidad? No, Dios “hizo la luz”, esto es: tomó la energía existente en el cosmos y la manifestó en luz, en materia.
Pero la energía sigue siendo oscura, invisible y llena de misterios.
Y una de las cosas que llama la atención, en el cuadro místico, es que Lucifer, el amado de Dios, el ángel que porta la luz, sea justamente el Príncipe de la Oscuridad.¿Por qué Lucifer niega a dios? ¿Por qué se le opone? ¿Por qué es expulsado?
Tú eras el dechado de la perfección, lleno de sabiduría y de espléndida belleza. En el Edén, jardín de Dios, vivías. Innumerables piedras preciosas adornaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, carbunclo y esmeralda; de oro era el borde de tu manto, de oro las incrustaciones, todo a punto desde el día en que fuiste creado. Como un querubín protector yo te había puesto en el monte santo de Dios. Eras perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que apareció en ti la iniquidad. Con el progreso de tu tráfico te llenaste de violencia y pecados; y yo te he arrojado del monte de Dios y te he exterminado, oh querubín protector, de entre las brasas ardientes. Tu corazón se había engreído por tu belleza. Tu sabiduría estaba corrompida por tu esplendor. Y Yo te he derribado en tierra y te he presentado como espectáculo a los reyes (Eze 28)
Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón. El Dragón y sus ángeles combatieron, pero no pudieron prevalecer y no hubo puesto para ellos en el cielo. Y fue precipitado el gran Dragón, la serpiente antigua, que se llama “Diablo” y “Satanás”, el seductor del mundo entero, y sus ángeles fueron precipitados con él (Apoc 12)
Para algunas lineas gnosticas, Miguel es el creador del universo, uno de los primeros seres creados antes de los dyanchohans, mientras que Lucifer/Ialdabaoth es menos antiguo pero no reconoce la autoridad de aquel en el gobierno del mundo, produciéndose el cisma más o menos en plena etapa atlante.
En otras, Ialdabaoth es el Demiurgo, el creador del mundo,conocido también como Yahve.
El panorama, cuanto más leemos sobre él, se presenta más confuso. De manera que la única forma de separar la luz de las tinieblas es siendo conceptuales.
El universo primigenio tiene que ser oscuro. Este debe ser, por definición, el albergue del Ser. Ambos indiferenciados, incognoscibles, completos, infinitos, eternos. Cualquier cosa que sea “creada” es algo ajeno al Ser. El Ser es el que se manifiesta en individualidades que, sin embargo, continúan siendo parte de él. Estas son las esferas perfectas con infinitos puntos de percepción hacia el centro de sí mismas: los espiritus increados.
En la primera proyección del Ser, surgen en dualidad el Uno y Demiurgo, opuestos e iguales.
Allí comienza el drama de la creación. Y es cuando el Uno crea el alma divina, en la cual “encierra” a las esferas de espíritus increados, para utilizar la energía de los mismos como alimento de su creación (pues ellos son la energía primigenia)
En la oscuridad los seres son uno con el Ser y su universo es oscuro.
El universo de luz es donde estos espíritus yacen aprisionados en un alma divina.
No hay bien ni mal en el universo increado. Esta dualidad surge en la creación.
En este sentido, los ángeles leales al Uno son traidores al espíritu increado y mantenedores de la creación.
Mientras que los ángeles enfrentados al Uno, como Lucifer, son los leales al espíritu increado y propulsores del “regreso a casa”, es decir: destructores de la materia.
Sin embargo, en el concierto terrestre se reconoce como luminosos a los fieles al Dios Creador (el Uno), que son quienes aspiran a la santidad a través de la purificación del alma divina. En tanto, los oscuros serían los que se oponen al mandato divino, sumergiéndose en la materia cada vez más a través de la demonización de su alma. A estos últimos se los suele reconocer como adoradores de Baphomet.Esa es una dualidad del mundo creado.
En el contexto actual se acusa al gobierno oculto del mundo (las elites financieras, priorato de Sion, etc) de ser seguidores de Baphomet, el cual es identificado con Yahve.
En ese sentido, la confusión prevalece, así, favorece a la ignorancia, por lo cual hay que estar preparado para ser muy conciso y comprender con exactitud las lineas generales de la energía universal.
El camino oscuro es el que apunta al materialismo, a Malkut, a sumergirse en el vicio y la depravación, la inhumanidad, involución, el sentido descendente de la rueda de la vida, la muerte real del espíritu y el alma (1).
El camino luminoso es el que se objetiva en la santidad, el perfeccionamiento del alma divina, la unión con el Uno, para morar a su lado hasta el fin del maha-manvantara, evolución, sentido ascendente de la rueda de la vida, la aparente e ilusoria inmortalización del alma y la muerte, también, del espíritu (1).
El camino del centro es el de los que se reconocen como espíritus increados, centrados en la unión con su Ser Interior, opuestos para siempre al Uno y a Baphomet, evitan la unión con el Uno y con la materia; no apuntan ni a la involución, ni a la evolución, sino a la ascención. No adoran a dioses ni a dios alguno, pues estos no están por encima del Ser. Aspiran a la re-unión con su espíritu increado y el Incognoscible.Son seres solitarios, pues son incomprendidos y atacados por ángeles y demonios, el adorador de Dios los confunde con los demoníacos y los demoníacos saben que son su verdadero y formidable contrincante, ya que la rueda da vueltas y los que están en la linea ascendente alguna vez tendrán que bajar, pero éstos no están en ninguna rueda.
El buscador del espiritu increado es siempre un guerrero, identificado con Khristos/Lucifer. No le queda otra opción pues su camino estará siempre sembrado de cadáveres.

