Aquél, que fue el primer espíritu increado en liberarse, y que nos guía desde hace miles de años por el camino del regreso al origen, no se hace llamar Dios, ni Maestro… ¿cómo podría hacerlo cualquiera de nosotros?

Esta ilustración está protegida por copyright ® Juan Laborde-Hugo Corado, Puerto Rico Agosto 2016
La pregunta está siempre latente y la recibimos muchas veces: “todo muy claro… pero ¿qué hago para salir de la matrix?”
Si fuera tan fácil como hacer una dieta, todo el mundo se habría liberado ya. Sin embargo, debemos aceptar que la mayor parte de los obstáculos están dentro de nosotros.
He oído que para acceder a nuestra condición (esfera con todos los puntos hacia dentro y uno solo hacia afuera) debemos sortear las pruebas de tres guardianes del umbral, el último de los cuales es el mismo Uno (el creador).
Pero llegar al primer guardián es, en sí mismo, un desafío muy difícil.
En primer lugar… ¿quién es el que quiere llegar? ¿hay suficiente unicidad y coherencia en nosotros como para identificar que somos “alguien” y no un cúmulo de personalidades, pensamientos y sentimientos?
¿Hay en nosotros suficiente sinceridad como para anhelar fervientemente y para siempre esa libertad?
¿Nos levantamos por las mañanas con el mismo propósito de unirnos a nuestra esencia increada?
Si pensamos algo, decimos otra cosa y accionamos diferente a ambas… ¿qué clase de coherencia tiene nuestra vida?
Y cómo podemos aspirar a ser coherentes si estamos distraídos, drogados, abrumados de tareas, presionados por nuestra familia, queriendo ganar puestos en la escala social, creyendo en forma irracional en doctrinas que nos han impuesto de niños y a las cuales no hemos hecho nada por conocer a fondo…
Y todo eso… en el marco de un terror generalizado a perder lo más mínimo… de este cosmos material que nos despoja de todo el día de nuestra muerte física…
Ese debería ser el motivo de toda psicología: lograr que el individuo lo sea, es decir, al menos que maneje su vida desde un punto consciente y manteniendo coherencia entre su manera de pensar, sus palabras y sus acciones.
Desde lo que hemos oído, podemos decir que es muy importante que nuestra percepción del mundo sera veraz, es decir que aprenda a ver entre líneas, a través de la información que recibe y de la cultura que le es impuesta.
Si lo hace bien, entenderá por qué se dice que el mundo es gobernado por el gran mentiroso. Sólo que el gran mentiroso no es “el diablo”, ¿cómo podría mentir? si todos sabemos que es el mal…
La gran mentira es hacernos creer que lo malo, es bueno… como cuando nos envían a una guerra para aplastar a un país y su gente, diciéndonos que Dios nos apoya y que luchamos por la Libertad…
Si afinas tu percepción y tratas, en lo posible, de mantenerte fuera de las iniquidades del sistema, ya habrás dado un gran paso.
Pero no creas que esta ascención es gratuita… el camino quedará regado de cadáveres…y muchos de ellos serán tus seres queridos…
Pero no termina todo allí. Nuestra programación es creada y afirmada durante nuestra niñez y deberíamos ser capaces, también, de exorcizar a los fantasmas del pasado.
A cada paso que demos se abrirán nuevas experiencias y conocimientos, nuestro camino se volverá único e irrepetible. Nuestro guía se hará presente.
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