Aún recuerdo que él hacía un terrible esfuerzo por parecer modesto y simpático, por lo que resultaba casi imposible prevenir cuándo llegaría su primer golpe…
Tenía una cuenta bancaria y había logrado reunir 500.000 dólares. Yo lo veía a diario consultar su computadora y a veces su rostro se descomponía frente a la pantalla. Como mi primer tarea en su oficina fue instalar su network, pronto pude descubrir que el cambio se debía sólo a una cosa y era que su cuenta hubiera bajado al menos un centavo, de manera que ya no reflejara los 500.000 o más.
A su rostro descompuesto, seguía el maltrato de todos los presentes y el no respetar los tratos de palabra que hacía con los proveedores, de manera tal que de la reducción del pago de esos tratos proveyera el dinero que cubriría el “faltante”.
Pero esto no terminaba allí. Él tenía un almacén de alimentos, un cuarto contiguo a su cocina, donde guardaba gran cantidad de comestibles no-perecederos y un refrigerador inmenso, abarrotado de alimentos perecederos; gran parte de los cuales estaban vencidos y esperaban alguna limpieza general para ser echados a la basura y reemplazados.
En sus negocios era tramposo con sus proveedores y colaboradores, pero sumamente dadivoso y simpático con sus clientes.
Este era un tipo de sujeto surgido de una clase media frustrada que, de pronto, se vio en la oportunidad de dar un gran salto y lo hizo pisando la cabeza a todos sus asociados.
Sin embargo, en una u otra medida, muchas personas reúnen parte de las características de esta enfermedad, cuando no todas; pero no ha tenido la oportunidad de manifestarlas por falta de poder económico.
Creo que la historia termina con la ruina del personaje, pero no estoy seguro ni voy a profundizar en ello.
Heladeras y alacenas abarrotadas y un excesivo apego al dinero son llamados ambición (greed) y algunos sabios como Erich Fromm lo catalogan de enfermedad psicológica grave.
Asimismo, esta conducta, generalizada en pueblos de países desarrollados, favorece los empleos a destajo donde la gente es prácticamente esclavizada y la carencia de alimentos en otras partes del mundo.
Te dicen que hay escasez de alimentos en el mundo y que 800 millones de personas padecen de hambre.
Pero el 40% de los alimentos producidos terminan en el cubo de basura de los que viven en países desarrollados y eso alcanzaría para 2.800 millones de personas. Si distribuimos adecuadamente la producción y consumiéramos solo lo necesario, podríamos todavía reducir la producción en un 30% y esto significaría que ya no necesitamos seguir talando bosques y, por el contrario, podemos devolverle a la Tierra el 30% de sus terrenos silvestres.
Es decir que la solución a todos nuestros problemas de superpoblación (porque no hay tal superpoblación), hambre y destrucción del medio ambiente se resuelven CONSUMIENDO en forma sensata y mejorando la logística.
Esta verdadera revolución podría alcanzar otras estúpidas costumbres en países desarrollados, como el uso de envases, vasos, bandejas, platos, cubiertos y bolsas plásticas.
Obviamente, falta el problema de la energía, el cual también existe por un excesivo consumo y porque las mafias corporativas, aliadas en asociación criminal con los gobiernos, se ocupan de entorpecer y paralizar cualquier iniciativa que implique la eliminación de los recursos fósiles.
“Ellos”, los siempre ambiciosos, destruyen el medio ambiente y construyeron bunkers para esconderse cuando el desastre ocurra y nos mate a todos (menos a ellos y sus elegidos).
Entiende que están encubiertos y apoyados por tu falta de compromiso con la vida, tu comodidad y cobardía; lo cual en alguna medida te vuelve igual a ellos, sólo que morirás con nosotros.
Personalmente me he comprometido a sobrevivir y “esperarlos a la salida” del bunker…

Adopte el simbolo nativo de libertad para el hombre

