El pueblo judío es un grupo descendiente de los hebreos y antiguos israelitas del levante mediterráneo. La religión constituye un posible aspecto de pertenencia al pueblo judío así como las tradiciones, prácticas culturales, sociales y lingüísticas. Si bien pueden presentar características comunes, tales como el idioma o la creencia, los judíos no constituyen un grupo étnico homogéneo, por ello la definición precisa de judío es controvertida y puede variar dependiendo del énfasis que se haga en la observancia religiosa o en la identidad secular [Wikipedia]
No soy especialista en cultura hebrea, de manera que me perdonarán algún error y espero que personas con más conocimiento agreguen información a mi artículo.
Hay más de 71 grupos étnicos indentificados como judíos, divididos en Azhkenazis (los que se dispersaron por paises germánicos, USA y Canadá), Sefardíes (los que se dispersaron principalmente por países latinos), Falashas (Etiopía), Lembas (África ecuatorial), Beta Israel (India), Tiu-Kiu-Koui (China), etc.
Los principales grupos dentro del pueblo judío moderno son dos: los asquenazíes cuya típica lengua es el yidish, los sefardíes cuya típica lengua es el ladino y en menor medida los mizrajíes cuya lengua es en muchas ocasiones el árabe. Estas lenguas son además del hebreo, que es la lengua principal para sus rezos, escritura y lectura del pueblo judío.
El libro sagrado del judaísmo es la Torá. Esta habla sobre la historia religiosa de los judíos y está compuesta por los primeros cinco libros del Antiguo Testamento (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). A su vez, la Torá o el Pentateuco es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (o Antiguo Testamento), a los que se atribuye inspiración divina.
El Nuevo Testamento no forma parte de la tradición judía, sino de la cristiana, que, sin embargo, ha tomado parte de las escrituras judías como propias, haciéndole una cantidad de modificaciones sustanciales.
El término «semita» hace referencia a los pueblos citados en la Biblia, descendientes de Sem, Segundo hijo de Noé, en referencia a que Jafet era el hijo primogénito (Génesis 10:21) y Cam el menor (Génesis 9:24). En el libro del Génesis (el primero de la Biblia) se encuentra la narración del Diluvio universal y en ella está la «tabla de las naciones», donde se hace referencia a la genealogía de los semitas. Los antiguos pueblos de habla semítica incluyen a los habitantes de Aram, Asiria, Babilonia, Siria, Canaán —incluidos los hebreos— y Fenicia.
En lingüística y etnología, el término «semita» se usa para referirse a una familia lingüística de origen predominantemente medio-oriental, ahora llamada lenguas semíticas. Esta familia lingüística incluye las formas antiguas y modernas del acadio, el amhárico, el árabe, el arameo, el fenicio, el ge’ez, el hebreo, el maltés, el yehén y el tigriña.
Pese a carecer de toda base étnica, y al igual que sucedió con el término ario, la voz «semita» durante el siglo XIX transfirió su sentido lingüístico original a uno nuevo, pseudocientífico y de corte racial. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, el segundo sentido del término ha quedado en desuso.
Los nazis definían a los judíos como una “raza”. Consideraban que la religión judía era irrelevante, atribuyeron una amplia variedad de estereotipos negativos sobre los judíos. Asimismo, atribuyeron el comportamiento “judío” a una herencia inalterable, determinada biológicamente, que impulsaba a la “raza judía”, al igual que otras razas, a luchar por la supervivencia por medio de la expansión y a expensas de otras razas.
En la terminología actual utilizada en internet, un grupo numeroso atribuye a “los judíos” el control de la vida en la Tierra, aliados con oscuras entidades místicas, propulsores del Nuevo Orden Mundial y dueños de las principales entidades financieras y bancarias del mundo.
Extraña conclusión para referirse a un grupo que ha sido perseguido y segregado y, la más de las veces, malinterpretado.
No soy, aparentemente, descendiente de judíos, sino de hiperbóreos (aunque ésta, también, es una clasificicación para-científica que explicaré en otro artículo), no formo parte de su cultura religiosa y, por el contrario, he militado en organizaciones donde había cierto tufillo antisemita. Curioso que estas mismas organizaciones estaban integradas también por judíos y que la Cabala (del hebreo קַבָּלָה qabbalah, ‘recibir’) formaba parte de sus estudios más importantes. Podría decirse que mi opinión no está influenciada por el judaísmo.
En algunos estudios y narraciones literarias, se atribuye a los Atlantes (de la Atlántida hundida) el origen de una “raza” que se esparció por Europa después del diluvio (hace 14.000 años) y se enfrentó a los “hiperbóreos” provenientes del ártico, la cual fue vencida por estos militarmente, pero que continuó su avance en base a alianzas y traiciones, llegando a controlar Europa y gran parte de Asia a través de hacerse dueños de las líneas de sangre reales, el control financiero y la mayoria de las propiedades del mundo, mediante una serie de trampas moralmente reprobables, pero jurídicamente aprobadas.
Se asocia a esta “raza” con los judíos, forzando una “filosofía histórica” que, en gran medida es ABSURDA, pero convincente, debido a que contiene algunos elementos de realidad.
Esta filosofía tiene, por supuesto, sus narradores, héroes y villanos. En el fondo, si no fuera por sus conclusiones, podríamos decir que es una teoría naive de la evolución histórica (revisionista) de la humanidad.
En primer lugar, aún considerando como verdaderos los relatos sobre manipulación alienígena de nuestra especie, no hay una raza pura sobre la Tierra, excepto en pequeñas áreas que se mantienen vírgenes.
Podría asegurar que la descendencia de Noeh es tan “hiperbórea” como la griega, hindú, celta o germana. En el antiguo Libro de las Invasiones (Lebor Gabála Érenn) de Irlanda se sitúa el origen de los celtas gaélicos como descendientes del rey Fénius Farsaid, uno de los setenta y dos próceres que construyeron la Torre de Nimrod (Torre de Babel). En el tercer libro se cuenta la historia de Cessair, hija de Bith (Noé?), que avisa a su padre de la llegada del Diluvio Universal. Consiguen partir en barcos hechos de árboles pero solo llegan a su destino, Irlanda, uno de los tres barcos.
Asimismo, es innegable la relación del árbol Yggdrasil de la tradición asatru y germánica con el Árbol de la Vida de la Cabala.
Hay muchos más elementos para darse cuenta de que la humanidad no está, ni estuvo, dividida y diferenciada como los nazis aseguraban que estaba. Y que esta “división” es parte de una estrategia de un grupo que siempre ha encontrado la forma de desviar las culpas, de manera tal que, aunque descubras la verdad, siempre será una mentira más.

Mi revisión histórica es diferente. Tiendo a pensar que hubo un grupo cerrado y específico, sin nacionalidad ni raza en particular, que obtuvo los conocimientos necesarios para hacerse del control de la humanidad. Estos conocimientos son “mágicos” desde el punto de vista de aquéllos que no conocemos la “ciencia” envuelta en el manejo de algoritmos, las invocaciones y otras ciencias donde intervienen elementos que hoy consideramos, incluso, religiosos.
El universo es mágico y, a la vez, matemático. Es mágico en cuanto a que los ordenamientos de ondas electromagnéticas que lo componen, pueden ser manipulados, si se cuenta con los conocimientos necesarios. Y es matemático en cuanto toda esta manipulación se hace en base a esa ciencia.
Era necesario mantener toda esta ciencia en secreto, para evitar que el “poder” se distribuyera equitativamente y el hombre común se liberara de cualquier yugo. Para esto se crearon “capas de conocimiento”, desde lo supersticioso, pasando por lo científico, hasta lo esotérico, todas pistas falsas para errar el camino.
El grupo al mando, creó, asi, toda una estructura y cadena de mando que, a la vista de los subyugados, se trata de una distribución en diferentes poderes (eclesiástico, estatal, militar, etc), pero que, en realidad, obedece a un gobierno central que resume todos los poderes. Cada estructura en la Tierra, mantiene ese mismo principio, aún cuando esté aparentemente gobernada por personas comunes.
A ese grupo no le interesa si eres de ascendencia judía o marciana, son los que tienen el poder desde siempre y la han mantenido a fuerza de sangre. Como sea, cualquier revolucion que el hombre “crea” llevar a cabo, es aprovechada por ellos, que tienen sus vasallos e instigadores en ambos bandos.
Así, nos dejan jugar en elecciones presidenciales donde los partidos intervinientes son sus títeres, o elegir religiones que también nos alinean “espiritualmente” con la mentira.
Ahora ya lo sabes, más detalles no son necesarios. Todo ser humano es de tu tribu; pero tienes que “empoderarte” para liberarte de las garras de la mentira. Para ello deberás iniciarte en el “silencio” y el control de tus emociones y pensamientos.
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