Pareciera que la varita mágica nos va a ascender a todos, o que estamos en un estado tal, parecido al asombro, que podemos salirnos de esta dimensión en cualquier momento; el cartel en el camino parece decirnos: Solo camina y llegarás… pero no está tan claro, no se trata sólo de caminar…


CaminoEsperamos ayuda del cielo… siempre, ya en la forma de un Mesías o de un espíritu galáctico… lo nuestro es esperar lo mágico o que los otros cambien.

Pero el caminante no es el mismo al iniciar el camino que al llegar. Se supone que haya una transformación, pues, después de todo, de eso se trata la vida en la galaxia: medrar, crecer, expandirse… mutando.

Pero el caminante, no esta caminando. Se niega a leer las historias del camino, se niega a escuchar a los bardos que cantan sobre el camino, se niega a cambiar.

Se dice a sí mismo: si cambio, ya no seré Yo… con todos los atributos de Yo… mi dios verdadero: Yo.

(Dejadme deciros que Jehova no es más que la expresión mítica del yo terrestre más conservador y egótico)

Mientras el espíritu es la verdadera esencia del cambio, el motor de las estrellas viajando a velocidades escalofriantes.

Y el caminante sigue quieto, sentado sobre su segura roca, elevando oraciones a su yo estático.

De pronto descubre a los otros… y los otros le molestan… lo confrontan… quieren ser igual que él.

(Recordad que despues de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, Jehová resiente que tratáramos de comer del arbol de la vida y nos convirtiéramos en dioses)

Se trata, entonces, de evitar que los demás se conviertan en dioses. Y un diluvio, una purga que mate “a los demás” sería algo muy grato a los ojos del Yo, que no soporta confrontaciones.

Pues el Yo es el dueño de la ira…

(Leed y sabrás como se refieren a él como vengador, dios de los ejércitos)

Y la ira se expresa en variantes como la perversidad, el creerse superior a los demás, la envidia, creer que merecemos lo que los demás no (por ejemplo tener acceso a más ganancias).

Y como el yo no acepta confrontaciones que pongan en duda su superioridad, reacciona con ira, ataca, agrede, grita.

Es el argumento salpicado siempre de menosprecio e insultos.

Es el recurso del que alza la voz en medio de la conversación para que no se oiga la voz de los demás.

(Y les pedirá Fe… para justificar su falta de raciocinio)

El caminante debiera… entonces… evaluar cómo controla su ira.

La ira no se reprime… es energía de vida.

La energía que lo alimentará en el viaje.

Pero, antes, DEBE TRANSFORMARSE EN VALOR.

signature_clear