Nací y crecí en una gran ciudad, cuando todavía las mariposas se atrevían a volar por las avenidas y había ruiseñores y nosotros jugábamos al fútbol en las calles. Crecí al abrigo del rayo de sol en el patio del segundo piso, en el verde de la placita Martín Fierro, donde el viejo me llevaba a volar mi avión Pampero de madera balsa y papel chino (nada de barriletes, eso era para pendejos). Crecí en un Buenos Aires de policías heroicos y amables, de militares orgullosos y maestros respetados…

¿Dónde quedó esa cuidad, sino enterrada entre las miasmas de la modernidad?

ba2Los tangos de Piazzola arrullaron su muerte, oh… de aquella dama limpia y bella que fue mi ciudad.

El tiempo y la basura quisieron que me marchara y viajé a otra gran ciudad en el norte: Washington DC y más tarde a la pequeña, pequeñísima, isla de Puerto Rico, habitada por criollos blancos/negros/rubios/nativos, que se creen, y son, los más grandes guerreros (y eso lo confirman las no reconocidas hazañas realizadas por boricuas en guerras gringas).

ba3Criollos de corazón grande y mujeres de singular belleza.

También aplastados frente a una modernidad que corre de la mano de esa horrible música llamada regaeton, que parece achatar la cabeza de los jóvenes, a pesar de la indiscutible calidad de la música vernácula.

Y estas pérdidas, estos olvidos, son los que están matando nuestra cultura y nuestra civilización.

Y entonces fue que me escape a las montañas, a la selva.

Y he aquí la lista de las cosas que he aprendido a apreciar en esta selva donde, por ahora, carezco de agua potable.

  • El rayo de sol luego de varios días de lluvia.
  • La rayita pequeña de señal de internet.
  • El agua de lluvia que provee abundante y rica agua potable.
  • Tener los pies secos.
  • El olor de la espiral contra mosquitos.
  • La dama de magnifico cuerpo que trota por la ruta cercana.
  • Las noches llenas de ruidos de pajaros e insectos… y de algún fantasma aullón.
  • Ver una película a la noche, gracias a la magia del steaming.
  • Comer lo que hay, en desmedro de los que creen que hay alimentos de baja vibración.

Las pequeñas cosas… que si no las tienes…

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