En el artículo pasado hablamos de cómo se fabrican los Best Sellers y cómo el sistema está “mediocrizando” la cultura, promoviendo mediante una gruesa maquinaria de mercadeo a escritores de bajo nivel. Ahora hablaremos de cómo surge un verdadero artista, pintor, actor, escritor o músico y la nueva raza de “despiertos de consciencia” que se manifiestan en las redes sociales.
Mi hermano fue un pianista notable y cuando lo recuerdo, no puedo separar su intensa práctica diaria y sus estudios, de la sensibilidad natural que tuvo desde que nació.
Quiero decir que, antes que nada, un futuro artista es alguien que, en forma innata, aparece con una capacidad singular de “conectarse” con la dimensión de las ideas, tal vez el mundo al que Platón denominaba “mundo inteligible” y es esa cualidad la que lo va a llevar a la búsqueda de una forma de expresar lo que ve o siente. Un artista no surge de un hobbie, sino de una historia que se remonta a los comienzos de la especie.
En algún momento, la singularidad “despierta” y encuentra las herramientas adecuadas para materializar sus percepciones. Materialización que siempre le resultará decepcionante, pues no hay forma de transcribir a la materia lo que percibimos en aquella dimensión.
El artista será un buscador, si es pintor verá el trabajo de los grandes maestros, comenzará copiándolos, hasta que desenvuelva su propio estilo de expresión. Si es músico hará otro tanto, se hartará de óperas y sinfonías, pasará por el jazz y el blues, hasta desembocar en su género. Y el escritor leerá y soñará, leerá MILES de libros, los clásicos, a veces más de una vez para comprenderlos.
En muchas ocasiones el artista será pintor, músico y escritor o combinaciones de dos de ellas.
Aprendió a leer y escribir a los cuatro años de edad, gracias a la tutoría de Mirta, su hermosa vecina del departamento A. Sus primeros libros literarios le llegaron de manos de su amigo Gerardo, mucho antes se había zambullido en las ciencias gracias a los textos que guardaba su padre.
Estudiaba para sus materias de la elemental y secundaria de libros de la universidad, al unísono leía sobre ciencias que le apasionaban, como la psicología. Era normal verle con dos o tres libros, los cuales estaba leyendo en forma simultánea.
A los once años de edad dirigía su primer periódico escolar.
A sus treinta años había leído más de 10.000 libros, entre los que se encontraban los clásicos, o la mayoría de ellos.
Su búsqueda lo llevó a formar parte de fraternidades y sectas esotéricas.
Hizo cursos, dictó clases y conferencias, estuvo bajo la mentoría de maestros. Conoció a importantes escritores.
Y siempre mantuvo ese contacto sutil con el mundo inteligible.
En su madurez escribió para revistas y publicó varios libros.
Esta corta historia la relato con el objetivo de que entendamos cuál es, aproximadadamente, la trayectoria de un escritor que, aún con esto, puede no ser brillante.
Actualmente, en las redes, hay una proliferación de consciencias despiertas, seres de luz, viryas, sidhas, maestros y gurues que apabullan a los buscadores sinceros, con sus palabras aprendidas, conceptos que repiten como loros y actitudes que imitan como si fueran monos…
Algunos son seguidores de blogueros destacados, otros repiten lo que ven en programas de YouTube, todos ellos son muy ” especiales” en su forma de comunicar, sobre todo en su forma de establecer cuán superiores son.
Y ni que hablar de los “productores” de videos sobre temas diversos como la tierra plana, la tierra hueca, los extraterrestres, etc. explicando con toda soltura las perogrulladas más diversas.
Evidentemente este es el tiempo en que los asesinos ganan el Premio Nobel de la Paz y los autores mediocres ven sus panfletos convertidos en Best Sellers. Hay pintores surgidos de talleres de hobbies y musicos famosos y millonarios que nunca han estudiado teoria y solfeo. Es el kali yuga, la era mas oscura de la historia.
Pero más allá de eso, quiero alertar a los buscadores con respecto a lo que el sistema nos vende y también con respecto a estos alegados “consciencia despierta”.
Esto es un circo y en los circos trabajan payasos.
Pero si queremos estar en una obra seria, deberíamos movernos con mas responsabilidad, sobre todo con lo que vemos, escuchamos y leemos.
En vez de querer hacerle creer a todo el mundo lo felices y sabios y luminosos que somos, haríamos mejor en ajustarnos a nuestra realidad y solamente dialogar.
Menos arrogancia… más consciencia… de la real…
Centinela


Amiga, ya todos estamos cansados de ellos, sabios sin trayectoria ni talento, sin capacidad para amar… y cuando son publicados, peor.
Que bueno que escribiste este articulo!: Hace unos dias me encontre ya cansada con uno de esos encumbrados iluminados sabelotodos y su recua de seguidores a cual mas orgulloso y prepotente, esos que tu conoces bien, que lo saben todo y los demás no somos nada!. Me pregunté si años de mirar el trato a los otros, yo debía continuar ahí… Y no… no debía hacerlo… de donde no te sientas bien, VETE!: Y me siento liberada… Gracias Juan.