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En nuestra entrega anterior, mostramos las teorías esbozadas por Mme. Helena P. Blavatsky, en su tomo Antropogénesis de la Doctrina Secreta y algunos datos provenientes de la red, surgidos de “contactadores“.  Nuestra intención fue mostrar un patrón común en las fuentes de la mayoría de las informaciones que hoy circulan por la red y que son, en general, tomadas de “autores” que han copiado mucho de lo que Blavatsky escribió.

Finalmente, el objetivo de la Sociedad Teosófica parece haber sido el de instaurar una religión única en todo el planeta, liderada por un “avatar”, un gran maestro de sabiduría, con grandes siddhis (poderes), que pudieran impresionar a la audiencia ávida de una dirección espiritual.

J-Krishnamurti-Gallery-1-300x300La elección cayó en la figura de un joven hindú con grandes dotes innatas, Jiddu Krishnamurti, quien, tal vez porque realmente era sabio, se volvió contra la institución y ha sido uno de los mayores detractores de la espiritualidad institucionalizada.

Pero más allá de su valiente gesta y de los datos verdaderos transmitidos por la co-fundadora de la ST, nos queda el sabor amargo del nuevo intento de engañar a la humanidad una vez más, remozando las ya descalificadas religiones oficiales y sus variaciones vulgares, con otra que no mostraba lo que la humanidad necesita conocer.

¿Y qué es lo que secretamente ocultan y que nunca, nunca, aparece explícito y claro en ninguna de estas aparentes innovaciones?

¿Qué es lo que se ha intentado cubrir no sólo con la teosofía y la religión de la nueva era, sino, también, con filosofías extemporáneas, como la cultivada por los seguidores del nacional socialismo?

La verdad sobre la Creación y el origen de la humanidad.

Sin embargo, debemos agradecerle a la teosofía y a los afiebrados seguidores del líder alemán, la introducción en nuestro vocabulario vulgar de la palabra HIPERBÓREO, concepto que hasta hace poco, era exclusivo de las sectas esotéricas.

Verán que en el mapa incluído al inicio de esta nota, y en la descripción de HPB mencionada en el artículo anterior, se carece de la ubicación y el  dibujo del continente que fue el primer hogar de la humanidad. Dicen que era al norte, en la zona del ártico, pero se desconoce la mejor parte de esta historia.

Para comenzar, debemos mencionar que la creación no es un hecho mecánico, donde un montón de partículas de energía se acomodaron más o menos y generaron toda esta gran maravilla que es el universo. Pensar eso es realmente infantil.

Sería como creer que tirando harina, agua y carne picada al aire, caerían al piso con la forma y el sabor de una hamburguesa de McDonals.

Pues no, el cosmos se desarrolló a partir de jerarquías espirituales que fueron generando, de mayor a menor, todo lo que conocemos. Esas jerarquías son inteligentes, conscientes y poderosas. La materia prima de la que están hechas es la misma que nos compone a nosotros, la materia original y la emanación de la vida fue generada por la Gran Madre Cósmica y ordenada por el Bondadoso Padre Solar.

El Universo fue poblado por maravillosas civilizaciones de puro amor,  cientos de planetas fueron habitados, entre ellos, el nuestro.

Los creadores y los dioses benéficos que los ayudan, no son, ninguno de ellos, los elohim mencionados en la Biblia o por Blavatsky.

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El antiguo continente hiperbóreo que albergó a la primera humanidad por miles de años estaba ubicado en el actual Mar Ártico y se hundió y permanece debajo del hielo boreal.

La humanidad que habitaba ese continente, era muy diferente de la actual, poseía un cuerpo sutil (no de carne), no tenía sexo y su contacto con los dioses era directo y fluido.

Cómo y por qué se produjo la densificación y posterior manipulación de nuestras vidas, tiene que ver con la intervención de los elohim y del demonio farsante que la humanidad adora a través de sus religiones.

Pero eso lo reservamos para la 3ra. parte.

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