El debate de las Transexuales

Parto de la base de que todos los seres humanos  somos iguales y con iguales derechos, igualdad que se extiende también a todas especies, aunque difícil de aplicar en un contexto de cadenas alimenticias.

Dejando de lado esos detalles importantes, me refiero específicamente al campo de lo humano.

Ahora se insiste en la variedad de sexos, que ya no son más sólo dos, la igualdad entre hombres y mujeres y la inclusión de menores de edad en la actividad sexual, asi como en el cambio de sexos.

Como siempre, todo es manejado en un contexto de confusión que impide ver la raíz de estos asuntos.

Sexos hay solo dos, la vida en la Tierra es dual. Sin embargo, entre esos dos puede haber zonas grises, variantes.

Sea cual fuera el sexo o la variante en la que uno se incluya, la igualdad jurídica, los derechos y obligaciones DEBEN SER LOS MISMOS PARA TODOS. Y cuando digo los mismos, me refiero a eso específicamente, no a admitir favoritismos en base a desigualdades históricas, chantaje y manipulación mediática.

Por ejemplo:

  • Igualdad entre hombres y mujeres, no una legislación que favorezca a uno de ellos en los juicios de divorcio.
  • Igualdad a pesar de la elección sexual, no a la imposición de conductas por presión social.

Creo que un homosexual masculino, sea cual sea el rol que juegue con su pareja sexual, no participará en un concurso de belleza femenino, ni hará sus necesidades en sanitarios de mujeres, pero si actuará en concursos de belleza para hombres y usara los sanitarios para hombres. Lo mismo para las homosexuales femeninas.

Pero el caso del transexual es diferente, porque incluye una gran cantidad de elementos de conducta y la participación de la tecnología para apoyar su decisión con respecto a su apariencia.

No voy a analizar los aspectos de la negación de sí mismo o de la pre-existencia de condiciones feminoides (o viceversa) anteriores a la participación de la ciencia. Hablaremos sobre el hecho consumado de alguien que ya tomó su decisión y su aspecto es el elegido por él, aunque conserve órganos que no corresponden a su apariencia si los consideramos desde la optica de la aceptación de dos sexos solamente.

No podemos juzgar la bondad o maldad de la intervención tecnológica, si no hemos pasado por la incómoda situación de sentirnos algo diferente a lo que nuestra apariencia física muestra.

Y atención, porque esto abarca no solamente a los nacidos con pene que se sienten mujeres o viceversa , sino que podría incluir a los feos que se sienten con derecho a ser lindos (de acuerdo con parametros estéticos relativos) o a viejos que quieren volver a ser jóvenes.

Los resultados de estas transiciones no siempre son felices, la mayoría de las veces producen verdaderos monstruos, pero obviando este siniestro detalle, vayamos al estudio de los derechos y deberes de un transexual intervenido exitosamente y que ahora parece una bella mujer, pero mantiene vigente sus genitales masculinos.

Tiene derecho a ser amada, respetada y tratada como una mujer. Pero no lo es. Es una alternativa que para algunos puede ser atractiva y para otros no, exactamente igual a como se da cualquier relación entre sexos.

Si vamos la uso de los sanitarios, debería establecerse la obligatoriedad de un tercer ambiente para ellos, en escuelas y lugares publicos. O como sucede en paises más avanzados, un sanitario único para todos los sexos con cabinas privadas para los inodoros, sin mingitorios.

En cuanto a la participación en certámenes de belleza, la situación actual es absurda y sólo tiene explicación considerando la tremenda presión que están ejerciendo estos grupos y cierta planificación siniestra de nuestro futuro. No tengo dudas de que un transexual no debe participar en certámenes para hombres o mujeres, debería sí, crearse un certamen exclusivo y diferente para ellos.

La función de la medicina es remediar el dolor humano, no considera aspectos espirituales aún, sino únicamente lo referente a hechos físicos comprobables, por lo que las intervenciones estéticas y hormonales podrían considerarse admisibles, incluso las de cambio de género (aparente) si el estado previo del paciente le produce dolor, físico o emocional.

Si esto debe o no ser soportado economicamente por la función pública, es algo a discutir, creo que podría ser resuelto con una especie de seguro colectivo específico y de esa manera no estaríamos pasando esa carga al erario público, cuando no suele hacerse tampoco en casos de enfermedades como el cáncer o se discute tan agresivamente con respecto al aborto.

No deberíamos ser tecnófobos, pero sí vigilar el rumbo de nuestra tecnología, sobre todo en el aspecto comercial. Este es, en realidad, el verdadero meollo de toda esta cuestión y de otras que van a surgir de inmediato.

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NUEVOS_OCT_2018