Son muchos los que invierten su tiempo transmitiendo un mensaje esclarecido en las redes, pero, lamentablemente, son muchos mas los que componen solamente una continuación del sistema operativo de la matrix.

No hemos dejado de ver a la gente peleando por un partido politico o atacando a un gobernante y defendiendo a otro tan o más podrido que el primero.

O las consabidas corrientes religiosas derivadas de la madre vendida a Roma, tan corruptas e insanas como su progenitora.

Hemos dado a las personas innumerables pistas para que descubran por si mismas la compleja red de mentiras encerradas en los libros sagrados y evangelios, la falta de criterio realista del flujo de “fe” en la Tierra, como si no bastara el comportamiento corrupto de sus sacerdotes y pastores para que renunciáramos ya de una vez por todas a esos condicionamientos.

La creencia irracional en un dios que es la negación de la vida y la libertad, la abundancia de datos científicos falsos, la aparición de teorías anti-conspirativas que terminan produciendo más ignorancia y estupidez.

Pero, la verdad, es que esto último crece, en detrimento de la verdad y el sentido común.

Por un lado se denuncia a la humanidad como la culpable de atrocidades: que contaminamos, extinguimos a los animales, somos crueles, comemos carne, etc.

Por el otro se hace caso omiso al hecho de que todas esas atrocidades no son atribuibles genéricamente a la humanidad (ni es bueno que así se haga), que los males tienen nombre y apellido, a veces de personas poderosas e invisibles, otras del vecino de al lado.

El triunfo de la mediocridad se hace ya imparable en las redes. Poco a poco, las personas con consciencia expandida buscarán otros medios de expresión y las redes sociales quedaran como la resaca popular: futbol, corridas de toros, regaeton y ashole-book.

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