Recuerdan aquello de … y vivieron felices para siempre?
En una larga historia de penurias y pruebas mortales, el héroe, finalmente, surgía vencedor y la dama se iba con él a un intimo aposento de felicidad.
Crecí en ese mundo, pero con el tiempo me di cuenta que la vida no te saca el guante de la cara y esto se trataba de caer y levantarse, para volver a caer y levantarse, sólo que, en vez de un final feliz de recompensas te esperaba la decadencia, la vejez y la muerte.
Trajico no?
Y no faltará, lo sé, el que me diga que no sea negativo, que al final, con fe en Dios…
Como puede ser de otra manera si Dios jamas responde… cómo si somos calificados de pecadores, sólo por haber nacido.
Como pecadores, merecemos todo lo que nos sucede de malo.
En la fila de la entrega de alimentos, un señor me dijo:
Somos pecadores.
Por qué lo dices, pregunté.
Está en las escrituras, respondió.
Pues si no mientes, si no robas, si no matas… no eres pecador.
Lo soy, igual, aseguró.
Por qué, volví a preguntar…
Está en las escrituras, respondió.
Y de eso se trata este juego. Da todo igual, porque igual somos pecadores y nacimos para hacer la fila de los alimentos.
No me digas ahora que tú no haces ninguna fila, que te ganas la vida… pues… piénsalo, porque te puede “suceder” en cualquier momento.
Hoy trabajas, mañana no. Porque sí. Porque a algún banquero o político le conviene. Y te harán creer que la culpa es de otro: de algún virus llegado de Katmandu, o del pecado “de los que no creen en Dios”.
Y no… se trata simplemente de que alguien decidió recoger tu dinero de tu cuenta…
Y puede que durante el evento empecemos a cansarnos y hacernos preguntas, pero en cuanto todo se normaliza, olvidamos y volvemos al ruedo.
No hay finales felices aqui. te lo roban, te matan para quitartelo. Y este crimen tiene complices: banqueros, politicos, fuerzas del orden, grandes empresarios, sacerdotes y Dios.
Hasta que te enteres y comiences a jugar rudo.
El Centinela

IMAGINÁNDOSE
Un topillo corretea en la imagen
De un tiempo descatalogado
Se protege en las pausas del viento
No ha llegado más allá de sí mismo
Cuando ignorante de la tierra se desploma
La turbulencia que preanuncia la danza de tantas siluetas
Se apresura a formar parte del bosque
En nombre de las ventajas de su cubierta
Va y viene en destierro del cementerio
De las lombrices de las heredades
Con su indigente conciencia del miedo
Ningún lugar incierto le agasaja con su arco iris
Eco ni frontera imperturbable como al hombre
Para festín de la impaciente edad del mundo
Transeúnte que no conoce el paso lastimoso de los dioses
Ni las almas inmunizadas contra la vanidad de la distancia
Ni el esquivo suelo de la mudez impermeable
Encuentran en su memoria nadie
Imaginándose puentes infiernos errores.