Tal vez recuerdes aquella película estrenada en el 2012, Prometheus de Ridley Scott. En busca de los orígenes de la humanidad, una misión espacial se encuentra con una sorpresa muy diferente a lo imaginado. Muchos sentimos que lo más importante que el director tenía para decir era, justamente, lo que la película no muestra.
No obstante, lo que me interesa es aquella pregunta que hace la protagonista casi al final del relato: “Por qué tanto odio“.
Y esta situación no es aislada. En la Biblia encontramos:
Génesis 6:7
Y el SEÑOR dijo: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho.
Génesis 6:17
Y he aquí, yo traeré un diluvio sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra perecerá.
Pregunto: Por qué tanto odio hacia lo que, decía, era su propia creación?
Un cristiano te responderá: porque el hombre tenía maldad.
A principios de este año (2020) un virus letal, según nos cuentan, atacó a la humanidad, provocando la mayor pandemia de la historia (?) y la primera cuarentena a nivel mundial. Hasta el dia de hoy la vida continúa restringida y estamos obligados a usar inútiles barbijos, guardar distancia entre nosotros y sobre todo, evitar las actividades sociales.
Si… seguramente dirás que es para protegernos. Piensa como quieras, sobre el particular ya he escrito bastante, tanto, que me aburre repetirlo.
Esta es una estrategia programada para hacernos sufrir, diezmarnos, debilitarnos, controlarnos… en pocas palabras: convertir nuestra existencia en algo más miserable que lo que ya era…
Porque… a pesar de todo… aún así reíamos, festejabamos y nos amabamos.
Hoy todo es desconfianza y alejamiento, miradas torvas, odio contra los que se niegan a jugar la farsa.
Me diras que “para qué”, para qué tomarse ese trabajo… quien gana con esta situación.
Pues… te lo diré:
ELLOS
Ellos os odian, quieren vernos agobiados, tristes, enfermos… muertos…
Ellos nos han odiado desde el principio de los tiempos y ese dios-astronauta del relato bíblico no hizo más que expresar su odio, pues nunca se ha relatado que defendiera a la humanidad de nada.
Envio plagas
Mató primogénitos.
Ahogó a casi toda la humanidad.
Sin contar las pestes, guerras, asesinatos, hambrunas, inundaciones y miles de calamidades que los creyentes dirán: es culpa de los impíos que no creen en dios, a quienes “el diablo” les ha ganado la mente…
Cuando tengan tiempo me explican cómo. Yo ahora se los diré.
Hay criaturas en el universo que tienen un preciado tesoro y a veces lo ignoran.
Se llama Pralaya, espiritu increado, alma inmortal, Ser…
Muchas de esas criaturas viven en la Tierra y muchos de los dioses antiguos y las criaturas que las odian, no tienen pralaya. Solo un alma que se desvanecera cuando el universo regrese a su origen.
Dios crea al hombre y lo dota de una imagen similar a la de Él mismo. Esa es su alma impermanente, que se fundira con ese dios al final de los tiempos.
Pero el espíritu increado que habita en los cuerpos de algunos hombres, nunca nació, nunca fue creado, es desde siempre y para siempre.
Y ese espiritu es lo que quieren robarnos, aplastandonos, volviendo nuestras vidas tan miserables como para que nos hundamos en las tinieblas de la materia y olvidemos esa luz que nos da vida y que proviene del verdadero universo.
Ellos gobiernan todo, no son humanos, los humanos que les sirven son títeres con un alma prestada, imagen del dios que nunca responde cuando lo necesitas.
Y ellos han creado esta aberración llamada p@ndemi@ para que nuestra vida sea oscura, triste y renunciemos al amor.
Por qué tanto odio…
Resurge… ama… rebelate… sé VERDADERAMENTE HUMANO.
Del libro ETERNIDAD de Juan Laborde
