Tal vez hablo de esto porque he vivido en dos siglos diferentes. No puedo decir que uno haya sido la continuación del otro, sino, más bien, el siglo XXI parece ser el “resultado” de los errores del anterior.
Digamos, por ejemplo, que JT concurrió en los 60’s a una escuela elemental donde los maestros eran estudiantes universitarios o, al menos, leían asiduamente y veneraban el conocimiento.
JT era un niño superdotado con capacidades especiales en las matemáticas y en las ciencias humanas. Ponía, muchas veces, en situación incómoda a sus maestros, pero como éstos eran medianamente educados y, repito, veneraban el conocimiento, se ocuparon de apoyar al niño superdotado y él pasó a ser un ejemplo para todos sus compañeros, sobre todo para aquellos que secundaban sus ideas innovadoras.
Podemos decir que JT fue exitoso en la elemental y luego en la secundaria, pero se aburrió prontamente en la universidad, ya hablamos de los 70’s, por el nivel de mediocridad de la enseñanza y porque el entorno ya comenzaba a “apretar” y había que salir a ganarse la vida.
Así que hizo algunas carreras cortas e innovadoras como la incipiente Informática y Comercio Internacional.
JT se aseguró así su éxito en empresas de envergadura y llegó rápidamente a los niveles altos en corporaciones internacionales.
Pero en los 80’s sus “capacidades” comenzaron a crearle problemas. Sus colegas resentian de él y generaban complots para desacreditarlo. A esto se sumo que desarrollara una nueva habilidad: la de descubrir con facilidad los actos de corrupción.
Llegó a situaciones extremas donde, dirigiendo una auditoría, demostró que el responsable de robos de mercadería en una empresa de logística, almacenamiento y transporte, era el propio dueño de dicha empresa.
Luego llegaron los 90’s y JT accedió, por “acomodo”, a un puesto de controller en una empresa de grandes dimensiones donde necesitaban a alguien confiable para manejar cantidades monstruosas de dinero.
Primero fueron las cuentas of shore y más tarde, las donaciones estratégicas para ganar la presidencia en su pais. Allí pudo ver que en el mundo habían dos clases de moral:
La del pueblo
La de los gobernantes.
Y en esta segunda, las reglas eran diferentes… o casi ausentes…
Se desarrollaban estrategias de manipulación de la gente y de empresas menores. Esto en manos de personas muy inteligentes y con acceso a inteligencia, eran como un FBI privado… La corrupción era cosa diaria y todo se alimentaba con grandes cantidades de dinero, el cual provenía de fuentes ilegales, en su mayor parte.
JT entendió que sus días estaban contados y con ayuda de su mentor pudo abandonar el pais y trabajar en otros lugares en tareas tales como la construcción, la jardinería, vigilancia, etc. pues hay todo un listado de trabajos donde pensar no es necesario.
Ya estamos en el siglo XXI y nuestro protagonista de fantasía trabaja muchas horas con un sueldo muy bajo, pero se mantiene con vida. Ha conocido muchas personas “internacionales” en su entorno: ex-asesores de presidentes derrocados, ex directores de ballet en paises comunistas y posiblemente muchos otros que callan…
Asi… en este mundo, el cambio de siglo viene acompañado del hecho de que las personas creativas e inteligentes estan tratando de sobrevivir en el anonimato, mientras que los imbeciles ocupan puestos de poder.
Si piensas, si analizas, tendrás problemas. Ponte el barbijo y protégete del virus, ve a las colas de entrega gratis de comida, pide estampillas al gobierno, pero, por favor, no pienses… el discernimiento está, calladamente, PROHIBIDO…

