Como era de esperarse, la Gran Guerra Mundial esta en pleno desarrollo. No se trata de una guerra de misiles y tropas (aunque puede convertirse en una) sino de inteligencia artificial, mercados, producción y apoderamiento de los gobiernos mundiales.

La guerra comenzó en forma incipiente a mediados del siglo pasado con la ocupación de territorios estrategicos para un tipo de guerra diferente. Estos fueron las avanzadas de la Quinta Internacional sobre territorios de Sudamerica, Centroamérica, Asia y Africa.

Mientras, se preparaba la infiltración en los principales gobiernos del mundo, comprando a personajes corruptos, empresas, bancos y desarrollando sistemas de control de la población basados en su adicción a los artefactos ciberneticos y la TV,

El medio para acceder a las principales cabezas ha sido el comercio y la banca y el premio final para los “aliados” sería la sumisión total de la población, reduciendola a una masa de menor cantidad y absoluta carencia de capacidad para decidir sobre si mismos. Una mano de obra barata y manipulable para convertir al mundo en lo que ya fue una vez: una monarquía elitista, el gobierno de “los mejores”.

El mundo sera, seguramente, separado geográficamente, de manera que la raza predominante habite espacios de gran belleza y comodidad, provistos de lujos y entretenimiento, mientras el pueblo compartirá hambre y desolación en territorios descuidados, contaminados y afeados por la presencia de las industrias donde trabajará, incapacitado de viajar y trasladarse.

Como se lograra esto?

Es simple: la masa trabajadora va siempre donde hay trabajo y en este sentido será muy fácil agruparlos en centros de producción , con entretenimientos básicos, deportes de estadio, alcohol y drogas.

Se los educara específicamente para las tareas para lo que sean necesarios. Incluso se definirá, antes del nacimiento, el destino del futuro trabajador.

Pero todavía estamos en medio de la guerra. Mientras la población se distrae con las muestras de herramientas de sometimiento: una epidemia mediática, de mortandad inexistente.

La batalla final se libra en Los Estados Unidos, sede del ejército más poderoso del mundo. De la existencia de verdaderos patriotas depende la victoria del bien sobre este mal que nos amenaza.

El enemigo es tan poderoso que pudo vulnerar las elecciones y apropiarse del gobierno de la mayor nación y hacer ver, a través de sus medios, una realidad paralela, diferente a la verdad, mientras silenciaban con una censura de hierro a los que tratamos de mantener informada a la gente.

Una verdad tan terrible, debido a la monstruosidad de la agresión, que hace que el hombre común, equivocadamentre, no quiera verla. ni pensar en ella.

Y si el hombre común no lo ve… quien va a verlo?

Nadie está a salvo. Ni presidentes, ni generales, ni el papa… Todo es borrado y reemplazado.

Pero quién es el cerebro de esta estrategia monumental?

Posiblemente una Inteligencia Artificial o un grupo de personajes que no conocemos, porque los conocidos son mortales comunes y sus acciones supeditadas a la duración de sus vidas. Pero algo o alguien hay, detrás de ellos, con una vida mucho más extensa, como para ejecutar planes de tan largo plazo.

Por el momento, sigo con la esperanza de que los patriotas triunfen y nuestro deteriorado sistema de vida mejore y se perfeccione en el ámbito de una victoria para el bien.

Pero si así no sucediera, será necesario pensar en una vida silvestre, oculto de las autoridades, los hospitales, los medios de transporte, los empleos, bancos, etc… para preservarnos como seres humanos.

Será eso… o el Mundo Zombie…