Hay temas que por lo vastos, no forman parte de nuestras reflexiones regulares y en cambio, adoptamos creencias acerca de los mismos provenientes de lecturas superficiales, de la religión o de opiniones ajenas, marcadas con una gran seguridad.
Regularmente, cuando abordamos estos asuntos con alguien más, su argumento suele ser : “la Biblia dice…”, o “la ciencia dice…”.
La Biblia es, posiblemente, una de las fuentes menos confiables que podemos tomar en cuenta para asuntos tales como la creación del universo y la ciencia, por su lado, teoriza, no establece.
No voy a extenderme en desacreditar a la Biblia porque la mayoria de la gente acude a ella como argumento sin haberla estudiado detenidamente, lo cual implica hacerse consciente de la gran cantidad de contradicciones y fantasías que expone, luego de haber sido manipulada por los romanos en multiples ocasiones, e interpretada a su gusto por la mayoría de sus seguidores.
Si no eres consciente de esto último, mejor interrumpes la lectura de este articulo y comienzas a profundizar en el libro que, dices, es sagrado.
El budismo (posiblemente la menos religiosa de las religiones) propone la ETERNIDAD DE LA VIDA, lo cual implica que, tanto el espíritu, como el universo, son increados, eternos, infinitos. Esto explica con mayor facilidad el origen de todo, sin caer en la contradiccion de que fuera creado y preguntarnos luego quien creo al creador, teniendo que aceptar entonces la condición de que, antes del Creador, no habia nada… aún cuando las escrituras y conceptos filosóficos del pasado parece indicar que antes de todo estaba el CAOS (Ver Teogonia de Hesiodo).
Sin embargo, ese caos no es LA NADA, sino LA VIDA sin organizar.
Es decir, la materia pre-existente, el MULAPRAKRITTI de los Vedas, una partícula original formada por elementos de consciencia, memoria y energía (sí, la Partícula de Dios).
En el UNIVERSO INCREADO (UI), el reino del ESPIRITU PURO, del SER, antes de cualquier manifestación de vida existía el CAOS, estas particulas “viéndose a si mismas”, alejadas de toda experiencia dual.
Por alguna razón o sin ella, estas partículas se organizan y a la regla con que lo hacen la llamamos 1er Logos, o Dios, o también el Dharma o la Ley Mística.
Es decir, el principio aludidamente masculino del “orden” es lo que identificamos con Dios y al principio aludidamente femenino, que es la materia primordial o la vida, la llamaremos La Diosa.
Es necesario entender que la experiencia del Caos nada tiene que ver con lo malo o lo diabólico, aunque puede asociarse con la “oscuridad original”, es una consciencia pura de plenitud y paz, la verdadera felicidad basada en el espíritu.
La experiencia de la vida, de la manifestación cósmica, en cambio, es una de dolor y esfuerzo. Se requiere que el espíritu se manifieste como entidad viva y se aleje de su origen espiritual. Comienza, entonces, a “ver hacia afuera” y este implantación de sujeto observador y fenómeno observado, constituye la primera dualidad y la base de lo que denominamos el Demiurgo, es decir, el reflejo deformado de Dios (1er. logos).
La experiencia de manifestación o existencia requiere de que el Espiritu ya no se vea a sí mismo, sino hacia afuera. Lo que hay afuera es “el fenomeno”, es decir, manifestaciones temporales compuestas. Estas manifestaciones son manifestadas por otros seres o por combinación de seres y sucesos. Los sucesos tienen origen en el tiempo y el movimiento, son irreales, pero pueden ser percibidos por el espíritu dual.
Y esto es lo que llamamos el juego de la creación, donde aparece una vida y muerte aparentes, surgidas del fenomeno de mutación de todas las cosas.
En ese entorno, el espíritu juega su experiencia material, necesariamente olvidado de si-mismo y atrapado por la percepción de los fenómenos circundantes.
Los siguientes artículos estarán encadenados a este y proponen integrar una exposición detallada y profunda de los secretos de la vida, conocidos por las sociedades secretas y los iniciados. Los cuales pasaran luego a formar parte de un texto a publicar. Sugiero, por lo tanto, reflexionar seriamente acerca de lo antedicho.
Juan Laborde.

estimado juan considero humildemente “impecable” este articulo pero debo hacer una salvedad no todo pero mucho de lo expresado en la biblia tien un caracter de metamensaje q los ingenuos e incautos toman por literal y no lo digo desde ningun fanatismo ni tampoco por profesar ninguna religion en su nivel mas ” popular ” q es a la q en gral se hace referencia lo digo primero desde una trayectoria y luego desde un pragmatismo dificil de exponer en pocas palabras y q tambien estoy intentando plasmar pir escrito. gracias por su aporte.