Mencionamos en una parte de la entrada anterior que el Dios original creador de todos los universos difícilmente se habría de poner a conversar con un humano y ofrecerle una alianza para colocar a su pueblo por encima de los demás. Sin embargo, las personas iniciadas en negociación con entidades espirituales, ya sea a través de la magia, santería, etc. conocen del poder del ritual, la invocación y los pactos con entidades generalmente oscuras del contexto que llamamos impropiamente “espiritual”.

Dentro de ese ámbito, identificamos claramente que las entidades espirituales que requieren sacrificio de animales, rituales de sangre o grandes matanzas (como guerras y sacrificios humanos) no son entes del Cielo, sino oscuras.

Por qué, entonces, el Dios mas elevado de todos los cosmos existentes habría de solicitar sacrificios de ovejas o hijos primogénitos?

Mientras que este Dios Jehová no hace más que reclamar atenciones, el verdadero Dios Origen envía a una manifestación de si mismo, a su hijo, a morir para modificar la octava de oscuridad reinante.

Y aqui quedan en evidencia dos cosas, una es la gran diferencia entre el auto-proclamado dios y el verdadero, que nada pide y todo da; la otra es el poco poder que tiene este dios original sobre el universo material, dominado por impostores o dioses menores.

Los cátaros, al igual que parte del cristianismo gnóstico, reconocían dos planos enfrentados; materia y espíritu. Para resumir sintéticamente, atribuían la creación del mundo material a Ialdabaoth, un dios surgido de la diosa Sophia a espaldas del Dios Original. Ialdabaoth se observa a si mismo en la superficie de las aguas del Caos y se proclama dios único y creador del universo, a partir de allí continua la creación tal como es descripta en la biblia.

Este es, en verdad, el drama del ego, surgido a espaldas de la luz original, ve su propio reflejo y proclama para sí mismo la posesión de todo lo existente. Ialdabaoth, también nombrado Jehova es el arquetipo universal del ego.

En cuanto al pacto realizado con los patriarcas judíos, tiene que haber sido este, o algún extraterrestre impostor, quien la realizó.

Los cátaros llevaban una vida extremadamente ascética, de negación de todo lo material y, por supuesto, consideraban impuros y herejes a los cristianos. Sin embargo, la cruzada contra los albigenses, de espectacular crueldad, los exterminó, borrándolos sobre la faz de la tierra. Cabe preguntarse qué motivó tan grande resolución en la Iglesia.

Resulta extraño que la iglesia operara contra los templarios porque eran adoradores de Baphomet (el diablo) y, al mismo tiempo exterminaran a los cátaros, como si la propia iglesia fuera adoradora de Baphomet.

Que quiero decir: entidades oscuras reclaman grandes sacrificios, se alimentan del terror de los hombres; por esta razón los ataques de exterminio de familias enteras y sus súbditos, la tortura, el empalamiento, los cuerpos tirados en cal viva…

Eso no debieran hacerlo seguidores de un dios bueno y justo…

Si quieres saber donde impera Baphomet, lo podras determinar en aquellos grupos que promueven los sacrificios en masa.

Entonces, volvemos a aquella batalla original, el bien contra el mal, el espíritu contra la materia, familias enteras exterminadas por seguir al Dios Original y rechazar al impostor; el pueblo del pacto ofreciendo como sacrificio al pueblo de Dios… del verdadero Dios.

La cadena de conocimiento del algoritmo de dominación del mundo fue: alianza > Salomon y la descendencia hebrea (fariseos) > templarios > masones y tenemos a la iglesia cristiana, en un principio seguidora del bien hasta que se fusiona con el estado romano, a partir de allí, según las familias reinantes, se producen en la iglesia vuelcos de un extremo al otro; en la que opera como destructor del mal en la causa templaria (causando extrañeza los horribles métodos utlizados), defensor del mal en la cruzada albigense, enemiga asérrima de la masonería en la actualidad…

Como ven, algo difícil de desentrañar, excepto por el hecho de que este enfrentamiento genera rencor y venganzas, con las cuales ambas partes envenenan su propósito, dando TODO, como resultado, el triunfo de la alianza del mal.

Vamos a simplificarlo: la alianza con Baphomet/Jehova la realiza un grupo, o un patriarca, jamas ha sido posesión de todo el pueblo hebreo, el cual fue sometido a sacrificio igual que todos los demás.

Esta alianza es un heredad sanguínea, un pacto que viene marcado por una intención predominante: el culto a Jehova como arquetipo del ego, como herramienta de dominación y sacrificio del prójimo.

Del otro lado, en minoría, están los que tienen como heredad sanguínea el regreso al espíritu, la negación del culto del ego, como herramienta para la Consideración Externa Hacia el Projimo (Ver artículos de DDLA,  Detrás De Lo Aparente)

La línea del bien no la sigue entidad alguna, sino los individuos conscientes que a veces son familias, clanes.

Una de las razones por las cuales la cultura predominante destruye el clan familiar, que en la época agrícola incluía a primos, tíos y unia clanes por matrimonio; para transformarlo en individuos solitarios viviendo en un departamento pequeño en ciudades asfixiantes; es para generar personas débiles y sin recuerdos. Porque es el recuerdo lo que nos devuelve al espíritu.

Como en realidad el espíritu proviene de los planos elevados previos a la creación, ninguno le pertenece a Ialdabaoth o como queráis llamarlo… en verdad que el espíritu no le pertenece a dios alguno, sino que es dios en si-mismo.

Por esta razón, ninguno de nosotros -seres despiertos- debe rendirle homenaje a dios alguno, sino a la fuerza de la vida que surge antes de toda realidad.

Centinela

 

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