felicidadEscritores, maestros, amigos, pastores y grandes filósofos han tratado de explicarnos cómo llegar a la felicidad y es posible que hayamos pasado la mayor parte de nuestras vidas, sino toda, en la persecución de un concepto abstracto.

Desde que nos sacuden las nalgas en la sala de parto, comienza en nuestra existencia un proceso de búsqueda de algo que, evidentemente, nos falta.

En el vientre de nuestras madres parece que teníamos todo lo necesario, alterado a veces por extraños sentimientos que venían de afuera. La mayor parte del tiempo se trataba sólo de mirar hacia adentro, todo lo demás estaba provisto.

Diferente a la vida después del parto, donde el esfuerzo por lograr cosas es el parámetro de toda existencia.

soledad-parejaPrimero experimentamos el hambre, luego la incomodidad de estar mojados, más tarde la necesidad de tocar la piel de la madre.

Pero poco a poco, los requerimientos pasaron a ser más distantes y abstractos. Terminar una carrera, ser exitosos, proveer… siempre proveer. Así llegamos al fin de la carrera, viejos, cansados y conscientes de que partiremos sin nada.

Mientras tanto, una sensación que se hizo presente al nacer, comienza a tomar cuerpo, hasta hacerse ineludible: la soledad.

Dependiendo de nuestro nivel de consciencia, este sentimiento aparece tarde o temprano, a veces con tímidas e impermanentes presencias, otras hiriendo con agudo puñal.

Cuanto más presentes estamos, más grande es este sentimiento de soledad, sobre todo cuando caes en la cuenta de casi nadie te escucha cuando conversas y que las relaciones son tan distantes y pasajeras como para que el enamoramiento de hoy sea odio mañana.

Y, luego, viene la certeza de que todo en este mundo te es extraño, que todo duele y pincha, que hasta el aire es desagradable.

A esta altura lo único que impide que te quites la vida es saber que no es posible, porque la misma conciencia despertando te ha revelado tu inmortalidad.

Entonces es que te enteras que, siendo inmortal, lo único que puede hacerte feliz es la libertad, que no necesitas estar encerrado en un globo y mucho menos en un cuerpo…

Pero todo este tiempo, has estado poniendo tu energía en lograr lo que te habían dicho que era necesario para ser feliz.

No te debes al estado, ni a dios alguno, ni debes ser productivo para lograr la felicidad. Para ser feliz, sólo debes ser libre.

signature