Antes de partir del puerto de su amada Buenos Aires, Corto Maltés revisó todo el equipo que debía llevar en su largo viaje. Un error u omisión podía significar la muerte. El frágil velero de diez pies había sido revisado hasta el cansancio. El diminuto convertidor de agua salada en potable, la caja de anzuelos, los vegetales desecados, el kit de primeros auxilios y otros elementos, habían sido agrupados en cajas impermeables, debidamente señalizados y adheridos con un sistema de rieles y grampas en la proa de la embarcación. Los instrumentos de navegación se reducían, por fortuna, a un GPS que estaba adaptado perfectamente para navegar la tierra plana monitoreado por el único satélite existente. Hacía años, ya, desde que los gobiernos se habían sincerado con los ciudadanos y confesado que la Tierra no es redonda, sino plana, y los astros se encuentran suspendidos en la parte más alta de una burbuja no-se-pasa.

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Corto bautizó a su nave con el nombre de BRIGANTIA en honor a la diosa celta Brigidh que protege a los navegantes. se había aventurado con el pequeño velero en mares interiores y en viajes de cabotaje, ya que nadie, desde que se supo que la tierra era plana, se atrevía a alejarse de las costas. Este era el desafío de su vida, llegar al borde mismo del planeta y regresar para contarlo, si podía.

sol_tierra_planaLo más seguro era seguir una ruta oeste-este, oponiéndose al Sol durante la mañana y alejándose de él por las tardes. Se daría cuenta de la proximidad del abismo cuando el Sol se viera muy cerca y calentara mucho, ya que al ser la Tierra un plano, el astro rey se encontraría muy cerca de la superficie al ingresar al abismo.

De esta manera se enfrentaba a un viaje que iba a ser más cálido cada día durante las mañanas y más frío durante las tardes, siendo el mediodía el momento en que el Sol está más alejado del centro del plano de Gea. Pensar que siempre creímos que, al ser esférica, el Sol calentaba más al mediodía…

Habiéndolo planificado de esta manera, armó las velas, colocó el timón, llevó el casco al agua y una vez allí, insertó la orza.

brigantiaUna vez en el agua, izó la vela mayor lo suficiente como para aprovechar la brisa y salir del puerto. Nadie había allí para despedirlo, ya que la falta de fondos le había impedido obtener atención de la prensa.

Uno de los canales de televisión le ofreció cobertura sólo si declaraba que era homosexual. Corto Maltés no tenía nada contra los homosexuales, pero al no compartir sus gustos no le pareció correcto mentir.

Así se alzó a la mar y luchó contra las corrientes y las tormentas marinas, pasó privaciones, sobre todo hambre y frío por las noches. Finalmente, vio que se estaba acercando al abismo. El Sol por las mañanas alzaba densas nubes de vapor al estar tan cerca del agua y se dificultaba la visión.

– He aquí, – se dijo el marino a sí mismo – este debe ser el origen de la niebla marítima.

Y anotó: “La niebla marítima parece formarse cuando el Sol se acerca al abismo, ya sea al anochecer o al amanecer, con lo cual la niebla debe provenir siempre del este o del oeste. Conclusión: la niebla proveniente del sur antartico o norte boreal, no existe.”

Asi fue que comenzó a escribir una de sus obras máximas: EL ORIGEN DE LA NIEBLA MARINA, la cual, al publicarse, se transformó en la biblia de los navegantes. Desde entonces, todo el que afirmara que la niebla venía de otro lado o se formaba de otra manera, fue declarado ignorante y expulsado de los ámbitos profesionales. La era de la luz había llegado.

Este fue el comienzo de los viajes de Corto Maltes en su velero Brigantia por los mares de la Tierra Plana. Grandes aventuras iba a pasar y descubrimientos a descubrir; pero eso es otro capítulo…

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