En el entrenamiento para líder de algunas agrupaciones, aprendes a defender y atacar cualquier postura, independientemente de si crees en ella o no. Este sistema expande tu punto de vista de modo de abarcar al “oponente”, incluyendo diferentes herramientas para sacarlo fuera de contexto. De la misma manera, aprendimos que la matemática y su prima lejana, la numerologia, pueden ayudar a probar casi cualquier cosa, independientemente de que sea realidad o no.
Cuando el sistema afina sus herramientas de control sobre las personas, lo hace sabiendo que la dualidad es parte del arquetipo de esta creacion y se salvaguarda creando dos subsistemas aparentemente opuestos: el comunismo y el facismo.
Su oposición es aparente, ambos son políticas que llevan a que el estado controle y posea todo, mientras los habitantes son “usuarios” de los “beneficios” otorgados por el gobierno.
Por otra parte, domina también el aspecto espiritual creando la religión para los creyentes y el ateísmo para los no-creyentes.
Sin embargo, es necesario, además, que las imágenes opuestas se vean borrosas, a fin de mantener a las ciudadanos comunes dentro de cierta confusión.
Dentro de este contexto, ¿de qué sirve tomar partido o abrazar alguna bandera, si todas están impregnadas con los intereses del sistema?
Tu que crees?

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