No es que no sepamos amar, ni que los tiempos pasados fueron mejores, o que no encontramos a nuestra alma gemela, o que el romanticismo ha muerto. Es que, en verdad, nunca hemos amado, confundimos amor con reacciones químicas en el organismo o con conveniencia. El amor es algo tan alejado del ego, como lo es la sabiduría.
Sí… muchos pensarán que soy un amargado, que nunca he amado, que están en una etapa superior a mi… muchos querrán callarme, me odiarán, dirán que esto no es así… pero antes de que empiecen a enjuiciarme y descargar opiniones basadas en sus creencias y en el acondicionamiento que recibieron por parte del sistema, déjenme decirles que he pasado por todas esas etapas, las del romanticismo, la seducción, el estar locamente enamorado, el unirme a mi alma gemela, el caer en éxtasis sólo al mirarme en sus ojos, sumergirme en su piel, el saber por premonición que me uniría a alguien aún antes de conocerla, pasar diez días haciendo el amor parando solamente para comer y dormir de a ratos, los celos mortales, estar al borde del suicido por una mujer, la pérdida, el desamor, el reencuentro, el verla partir para no regresar nunca más, la traición (los cuernos), del amar a un hijo, el creer que no había nada mejor… etc, etc, etc…
He sido un buen amante (dicho por “ellas”, no por mi) y he tenido parejas realmente hermosas (y me refiero a que eran hermosas para mi), talentosas, inteligentes, amorosas, locas por mi… loco por ellas.
Nunca tomé una relación a la ligera, soy respetuoso, considero diosas a las mujeres y las trato como tales, no soy promiscuo, no soy mujeriego, actualmente no soy celoso (algo que aprendí con los años), ni soy capaz de morir por amor… pero ante el menor indicio de que mi pareja ya no me quiere o está mirando su menú de candidatos, me voy, sin hacer escenas. Lo demás es mi historia que no tengo por qué compartir.
No escribiré que las cosas son, ahora, diferentes, que ya no hay romanticismo y cosas como esas. Diré que todo depende de las personas. Cuando era joven había mucha libertad sexual no consentida por los padres, creo que ahora también, no hay diferencia. Tal vez hay más promiscuidad y más aceptación de las experiencias múltiples, como la homosexualidad o bisexualidad… pero, sobre todo, hay una presión erótica muy grande sobre todos nosotros, ejercida por el sistema a través de los medios.
Como afirmaba Henri Bergson, todo es energía en el universo, energía capaz de mutar y combinarse, pero siempre la misma energía.
La “expresión” que la energía tome (fenómeno), dependerá de cómo es “calificada” (causa). La calificación dependerá, también, de la dimensión o el plano matricial donde se exprese.
En la ilustración de la izquierda vemos 7 planos o dimensiones y en uno de ellos, una cuadrícula que es la matrix de la 4ta. dimensión con sus ilusiones x e y, espacio y tiempo (más información sobre el tema en mi libro ON’YOMI).
El humano es una figura compuesta artificialmente por una entidad que le da la vida: el SER ( o espíritu), el cual es eterno e inmutable, otra entidad artificial “creada”: el ALMA (o cuerpo astral) compuesto por los centros mental y emocional y que permanece en un nivel invisible, pero dentro de la matrix de la 4ta. dimensión y un CUERPO formado por sustancias densas y concretas como gases, líquidos y tierras.
El Ser es capaz de moverse verticalmente (metafóricamente hablando) a través de todos los planos o dimensiones, abarcándolas en su totalidad, apto para “sentir” la totalidad de la dimensión, al mismo tiempo, está conectado al Sol central del universo, del cual proviene su energía en forma constante.
El humano, en cambio, formado por cuerpo y alma, se mueve sólo horizontalmente (metafóricamente hablando) en las direcciones posibles hacia enfrente, atrás, los lados, arriba y abajo (obviamente, abarcando todas las direcciones oblicuas existentes).
Mientras que su cuerpo físico se manifiesta dentro del plano 3D a través del tiempo, su alma, participa del plano astral (también “creado” y formando parte de la matrix) el cual, por ser menos denso, le crea la ilusión de que se trata de una dimensión espiritual.
El plano astral, en la matrix 3D, tiene niveles internos que van desde lo más elevado y parecido a lo espiritual (pero reflejado) al que algunos llaman Devakan, hasta lo más bajo a lo que solemos llamar infierno.
En el yggdrasil, árbol mítico de la tradición asatru (nórdica), la copa habita el mundo de arriba o Asgard (astral superior), el tronco el mundo del medio o Midgard (mundo físico) y las raíces el mundo de abajo o Hel, donde habitan los totems, demonios, etc.
En la ilustración de la izquierda verán que hay algunos “mundos” intermedios, el que quiera saber de ellos, puede “googlear” y averiguarlo.
La energía calificada en el plano astral es específicamente pensamiento o emociones. Y es fácil confundirse porque el astral superior contiene una energía casi espiritual que produce éxtasis y es a lo que generalmente llegan los místicos. En tanto que en el nivel intermedio del astral hallamos emociones muy gratificantes (el que haya experimentado sueños de amor, entenderá por qué están cargados de emociones y producen tanta ansiedad al despertar)
La energía pura que maneja el Ser es intuitiva, es puro “sentimiento” (no emoción), es amor puro y espiritual. Podemos decir que la manifestación del Ser es amor absoluto.
Todo lo que se mueve por debajo de eso, en la matrix, son pensamientos, emociones (plano astral) o impulsos instintivos (plano físico, hormonal).
En su trabajo por convertirse en el centro del mundo de la matrix, surge otro agregado: la memoria, donde se incrustan las creencias, los conceptos, juicios de valor, recuerdos (incluso los de otras vidas) y lazos familiares. Todo esto constituye lo que llamamos EGO.
El Ego se mueve únicamente por la matrix y es el generador de la adoración a los dioses que, generalmente, habitan el plano astral, o niveles inferiores de la 5ta. dimensión. El mítico Yahve bíblico expresa: “Yo soy el que Soy”, lo cual es una afirmación egótica que hoy repiten, por ignorancia, muchos místicos de la nueva era. Yahve/Jehová es, en realidad, el dios del ego, el que conduce a la separación de los hombres y a la guerra, por eso mismo es el dios de los ejércitos (YAHWEH-SABAOTH), el mismo dios que destruyó la Torre de Babel y produjo la diversificación de las lenguas, para que los hombres no pudieran entenderse entre ellos.
Volviendo al tema central, veremos que en el plano más denso, en el más físico, la emoción nubla la razón y se expresa de manera brutal, como lujuria, violaciones, pedofilia, violencia física y todo tipo de excesos para satisfacer los instintos más bajos.
Los límites no son precisos, pero vamos a ejemplificar lo más notorio para que pueda entenderse de qué hablamos.
En un plano intermedio tenemos una sexualidad dentro de los conceptos socialmente aceptados, pero incluidos todavía en la idea del pecado o la relación netamente sexual, donde la energía no tiene todavía una calificación más sutil y los intervinientes se unen por atracción meramente carnal, sin ninguna otra coincidencia. Podríamos, incluso, calificarla de “promiscuidad”, pero sin el elemento de la
violencia o el abuso.
Con una calificación algo más elevada tenemos una emocionalidad superior, que es aquélla cuando “el otro” nos importa, a veces más que nosotros mismos y nos vemos impulsados a querer una relación formal y duradera con ellos, matrimonio o familia.
Claro que en medio de estos tres niveles hay infinidad de grises intermedios, pero esto nos servirá como parámetro.
¿Cuál es el factor común de estas tres formas de expresar el “amor”?
En todos será la energía, porque la energía es la base de ABSOLUTAMENTE TODO, pero la calificación de la misma en estos casos es realizada por el EGO.
En todos ellos hay un condimento de propiedad, egoísmo y paralización de la razón.
Aunque el otro o la familia “nos importe más que nosotros mismos”, siempre hay factores egóticos (en este caso transferidos a los otros) y sentimientos de propiedad (mi familia, mi hijo, mi mujer, mi esposo)
Básicamente, todo esto es AMOR DEL EGO, amor que mueve hormonas y produce segregaciones físicas. Amor que se consolida en nuevos fenómenos como la gestación, la necesidad de trabajar, la transferencia de una cultura, etc.
Pero el ego NO EXISTE, es un producto ficticio de la matrix. La matrix toma la energía primordial, pura y amorosa del Ser y la califica para que alimente a… la matrix…
La vida y la muerte no existen tampoco, pero la matrix nos impondrá una rueda de nacimientos y muertes ARTIFICIALES, durante los cuales veremos corromperse nuestros cuerpos y perderemos bienes, amigos y familiares que, en realidad, nunca tuvieron una existencia real en ese plano, sino que son REFLEJOS de un Ser eterno e inmutable.
Por lo tanto, ni el amor, ni la muerte, ni los abortos, ni la matanza de animales o vegetales, ni los nacimientos, ni la maternidad, ni nada fenoménico y terrestre existe. TODO ES ILUSION. Es la energía primordial del Ser, empañada, disminuida y calificada negativamente, corriendo por una grilla falsa de espacio y tiempo.
El amor es atributo único del Ser, porque, por otra parte, es lo único realmente consciente y existente. El ego corre por su grilla sin ser dueño de sus actos.
De manera que: quiere y respeta a tu pareja, sé honesto y amoroso con tus hijos y padres… pero sabe, desde el principio, que nada de esto es real.



intenso, pero cierto