No tengo memoria de haber cambiado en algun momento. Siempre fui diferente, mis intereses eran otros, envidiaba a los pajaros que podian ser libres de esta atadura a la Tierra…

Mientras los otros niños jugaban futbol o escondidas, me recostaba en la vereda o en la grama. Miraba hacia arriba, hacia las altas ramas de los arboles. Para mi semejaban raices que penetraban el cielo, el arbol era un simbolo, un ser que arraigaba en la Tierra y en el Cielo. El Yggdrasil. Sin nombres, solo la memoria de un tiempo grande y heroico.

En las tardes el Sol penetraba por una rendija en los toldos y a su rayo, podia ver las minusculas particulas de polvo flotando… esas particulas eran mundos… y estaban poblados… un universo dentro de otro universo… nosotros eramos particulas de polvo en otro universo mayor.

Y asi creci, solitario y reflexivo… ocupado en cosas diferentes a la vida. Solo durante la adolescencia, mi revolucion hormonal me saco un poco de tanto ostracismo… pero ya era tarde… nunca seria como los demas…

Miento… no estuve tan solo… ahi estaba mi hermanito… todo una dama. Con el podia jugar a los caballeros andantes. No le molestaba ser hombre en un saga de caballeria… el resto era otro asunto…

Si creci solo, a mi hermano se lo llevo su mundo muy pronto.

Yo era azul… los demas eran grises. Alguno de ellos brillaba por breves momentos, pero enseguida su luz se apagaba.

Y estaba Estelita, un cuerpo perfecto sobre dos piernas maravillosas. Ella era de color rojo intenso. La veia caminar por la vereda de enfrente, territorio al que no me atrevia cuando ella pasaba… Su mama la querian ennoviar conmigo, el chico con futuro del barrio… pero ella buscaba otras cosas, seguramente tenia un amante adulto… y yo… no tenia futuro.

De mi juventud y madurez solo recuerdo que la cosa se puso peor, la brecha se agrando.

Yo era azul… y el mundo… gris…

Llego mi tiempo de sociedades secretas y exito economico… mi azul se torno lapizlazuli… y alli fue que encontre a Patricia… ella era verde… pero de un verde brillante y a la vez sutilmente evanescente… Patricia fue la piel en la que aterrice con mis alas de cuervo… blanca… muy rubia… su sexo sabia a miel…

Y entonces fue que creci como lider de los hombres, como guia… como decirles que no iba a ninguna lado, que el arbol tenia raices en el cielo y la tierra… y nosotros tambien.

Paso el tiempo y el cuervo azul volo a traves de los mares. Y se detuvo en otras tierras. Y en todas seguia siendo azul y la tierra gris…

Y por brillar demasiado y no guardar nada para mi, fue que, tal vez, sobrevino la enfermedad y la pobreza. El azul palidecio y se volvio gris…

Termine en las montañas, a la orilla de un lago. Solo, en una cabaña abandonada.

Fue cuando Ella regreso y recorde su rostro en mi niñez. Su rostro blanco, su cabello negro, su manto azul… como el mio…

Madre me dijo: Y volveras a ser el que fuiste… y bajaras a la ciudad, para volver a la montaña con los que quieran acompañarte.

Y mi azul retorno… y baje a la ciudad…

Hoy es tiempo de epidemias, muerte y pobreza. Camino entre la gente y solo veo dolor y miedo. El miedo. El miedo es el enemigo. Nadie comprende que el arbol echa raices en el cielo y la tierra… y nosotros tambien…

Pronto marchare de regreso a la montaña. Quisiera hacerlo acompañado, pero noto que sus luces se desvanecen… ya nos son grises… simplemente desaparecen.