Saber lo que pasa no te hace libre. La verdad, desde un punto de vista dialectico, es una utopia.
La libertad en una existencia material, es, también, una utopia.
En un universo dual, la sucesión de causas y efectos establece que los fenómenos sean impermanentes y, por lo tanto, en constante mutación. La verdad es algo inamovible y por lo tanto imposible en la dimension regida por el espacio y el tiempo, donde hay movimiento o flujo perpetuo.
Mientras tengamos un cuerpo fisico, “necesitaremos” cosas como respirar, comer, etc. y esto nos vuelve dependientes del medio ambiente y de personas y entidades que aprovechan nuestra condicion para someternos. Esto es tan determinante que si pudiéramos vivir solo con la energia del Sol, aun dependeríamos de este astro.
Aun sabiendo todo esto, no estamos despiertos, solo conocemos nuestra condicion existencial. Eso si: esta es la base de nuestro crecimiento consciente.
Estar despierto requiere haber salido de ambos condicionamientos, es decir, poder percibir lo inamovible (la verdad) y prescindir de la propia existencia, pasando a una absolutamente espiritual.
Sin embargo, nuestra condicion actual es auto-infligida, de otra manera el espiritu no podria experimentar la existencia en el mundo material.
Debiéramos “aprender” a viajar por esta existencia como exploradores, no como trabajadores. En este sentido, haber abandonado nuestra sobrevivencia como cazadores-recolectores, para obtener una falsa seguridad en la civilizacion, nos ha costado nada menos que nuestro libre albedrio (semi-dependiente).
Centinela.

