En el terreno individual, el sistema se ocupó de educarnos dentro de un esquema implacable, el cual no se puede romper sin culpa o la sensación de estar contradiciendo los conceptos morales que nos rigen.
Desde la religión, la educación y la jurisprudencia se ocuparon de cargarnos con un bagaje de conceptos que afectan nuestra conducta, pero, sobre todo, nuestra sexualidad.
Pues, cómo no fallar ante un impulso tan básico e instintivo como el de reproducción, cuando, además, constituye uno de los paliativos más efectivos para enfrentar los niveles de stress a los que somos sometidos a diario y que, por otro lado, es incentivado desde una propaganda mediática basada en la sensualidad.
Asi son los contratos familiares, morales, matrimoniales y atavismos relacionados con la fidelidad debida, el sentido de propiedad (sobre tierras y personas), lo que se debe y no se debe hacer, etc. los cuales son vulnerados todo el tiempo por la realidad y que casi nunca están basados en ideas flexibles, sino en conductas estrictas y el juicio implacable de la sociedad.
Curioso es observar que, fuera de la cultura occidental, en el entorno de la literatura védica, la sexualidad, por ejemplo, es tratada como un acto sagrado.
Porque en el predio de las prohibiciones occidentales, caemos en los extremos de la promiscuidad o la castidad a ultranza, cuando ninguno de los dos es natural.
Los animales no tienen este problema. Todavía nadie se ha atrevido a legislar o moralizar sobre la vida silvestre, la cual es un ejemplo práctico de lo que es o no natural.
Sin embargo, el ser humano, pretenciosamente superior a la naturaleza, no ha encontrado, sobre todo en la sexualidad, la línea de conducta que la utilice para elevarlo.
No es de extrañarse, porque tampoco la ha encontrado en lo moral.
Resumiendo, creemos que Los Vedas nos dan una enseñanza que debiéramos considerar: el sexo entre un hombre y una mujer es una acto sagrado que los eleva, la unión de la energía y la consciencia, tal como lo ejemplifican el dios Shiva y su esposa Shakti unidos en abrazo amoroso.
(Fragmento del capítulo homónimo de CAMINANDO EN LA OSCURIDAD de Juan Laborde)

BIEN DICHO
ese justamente es el trabajo individual de cada uno de los vivientes en este momento, o sea cambiar el contenido del ropero por uno diferente que vaya de acuerdo a nuevas vibraciones que están muy lejos de la culpa y el miedo, o sea declarar lla independencia de un sistema de control extenuante y esclavista qu en latinoamerica se caracteriza por ser catolicamente ignorantes de otras verdades que no son tan mentirosas.