Hablarle a una persona de controlar sus emociones puede resultar en un rotundo rechazo, la mayoría cree que emocionarnos nos hace humanos y en todo caso, que sus emociones son de las más puras y positivas. En verdad las emociones no nos hacen humanos, sino que impiden que lo seamos y eso es lo que vamos a tratar de mostrar en este artículo.

Como ya explicamos en otras ocasiones, podemos “dividir” a la criatura homo-sapiens en las siguientes secciones:

CUERPO FISICO   UNIDAD DE CHON
CUERPO ENERGÉTICO   CHAKRAS
CENTRO EMOCIONAL   ALMA
CENTRO MENTAL INFERIOR  
CENTRO MENTAL SUPERIOR   VEHICULO SUPERIOR
CUERPO BUDHICO (INTUITIVO)  
ESENCIA ESPIRITUAL O SER   ETERNO E INCREADO

Esto coincide con la especificación que hiciera H.P.Blavastky como CUERPO FISICO, CUERPO PRANICO, ASTRAL, KAMA MANAS, MANAS, BUDHI y ATMA.

septEl cuerpo físico, como unidad de Carbono,Hidrógeno, Oxígeno y Nitrógeno, está conformado por elementos concretos, líquidos y gaseosos que pertenecen a la Tierra, al plano material.

El cuerpo energético es una especialización de la matrix que provee energía a la criatura homo-sapiens a costa de la energía de su esencia.

El alma es otra especialización de la matrix, creada por los “dioses” que manipularon a la especie. Con muy poca diferenciación, la podemos dividir en centro emocional y centro mental encargado de las tareas especulativas y de pasar el “filme” automático que nos ocupa el pensamiento a diario. este alma es como una antena receptora que recoge información de los órganos de percepción y también de ondas no-visibles ni audibles que son emitidas desde la matrix.

En tanto, el centro mental superior, ocupado en las tareas del pensamiento abstracto y filosófico, junto con la función intuitiva budhi, constituyen el vehículo que nos une a nuestra esencia espiritual y en última instancia nos lleva a ella.

Está claro que hay dos antagónicas en esta composición y son el CUERPO, que nos conduce hacia la solidez del mundo terrenal y sus atracciones sensoriales y la ESENCIA, que pertenece, desde siempre, al universo increado.

El elemento que la matrix creó y controla para mantener a estas antagónicas es el ALMA, el compuesto de emoción-pensamiento, que genera un agregado que es la memoria y el archivo de creencias, recuerdos y conceptos. Estos, en conjunto, son conocidos como EGO.

hermandadblanca_espiritu-300x289Nuestra esencia, al ser inmortal e increada, no teme a la muerte y tampoco devociona dios alguno, porque nada hay por encima de ella. En todo caso ella forma parte del centro espiritual al que podríamos darle el nombre de dios, si fuera necesario.

Es obvio que nada hay que podamos “pedir” a dios alguno, porque todo proviene de nuestra esencia.

Por otra parte el cuerpo, como cualquier criatura animal, es el que teme a la muerte y genera todos los mecanismos de supervivencia autónomos. El ego, basado en dicho organismo, se convierte a sí mismo en el centro gobernante de esta unidad de vida, compartiendo con ella sus temores y agregando los condimentos a los que llamamos personalidad.

Pero, a su vez, el ego es manipulado desde la matrix a través de su centro emocional y mental, coercionando a la unidad generándole miedo y creando dependencias tales como servicios de salud, policía, estado, iglesia, etc destinadas a proteger a la unidad de esos mismos miedos.

Si analizas brevemente tus momentos de verdadero pánico y has adquirido la capacidad de separarte del centro emocional, verás que las sensaciones circulan por tu cuerpo en forma automática, llevándolo a producir reacciones químicas, independientemente de la gravedad o veracidad del asunto.

maxresdefaultCuando vamos al cine o vemos una serie por TV, calificamos de “buen espectáculo” a aquel que nos produce efectos emocionales y los cineastas se han vuelto hábiles en repetir fórmulas que generan resultados pre-establecidos. La bandera que ondea victoriosa luego de una gran catástrofe, el protagonista que dice “vamos a reconstruir todo esto”, el hombre o mujer victimados por facinerosos que emprenden una venganza suicida, las persecuciones de automóviles, todo ello y mucho más, componen la parafernalia de recursos para producir sentimientos que nos encanta evocar. Pero claro, casi nunca tenemos en cuenta que esas pasiones provocan segregación de hormonas que afectan al cuerpo, que vive todo aquello sin saber que es una fantasía.

Así se va reemplazando lo que es una vida monótona y con pocas variables, con exaltaciones provenientes de una ilusión.

Las emociones no pueden ser contenidas, como tampoco los pensamientos, ya que se provocan externamente y nuestro soma es una antena especializada en captarlos. Pero uno puede controlarlas separándose de ellas e identificando que no son de uno. Con el tiempo dejarán de sonar en nuestro espejo mental y darán espacio a la percepción de un universo magnífico.

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